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	<title>Homilía</title>
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	<title>Homilía</title>
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		<title>Homilía Arzobispo de Yucatán: VIII Domingo del Tiempo Ordinario</title>
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		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Mar 2025 16:56:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[arzobispo de Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Homilía por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. VIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C Sir 27, 5-8; 1 Cor 15, 54-58; Lc 6, 39-45. “De lo que rebosa el corazón, habla la boca” (Lc 7, 45). In lake’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Ti le Evangelio bejlae’, yuum Jesuse&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Homilía por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. VIII Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C Sir 27, 5-8; 1 Cor 15, 54-58; Lc 6, 39-45.</p>
<h4><strong>“De lo que rebosa el corazón, habla la boca” (Lc 7, 45).</strong></h4>
<p>In lake’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Ti le Evangelio bejlae’, yuum Jesuse ku yaalik ti to’on: ek chie’ ku t’aanik le ba’ax yaan tek puk’sik’alo.Yaan k’ine’ k’ana’an t’aan ba’ale yaan k’iin k’aanan ek máakekchi’. U kili’ich ik’ak Yuumtsile u ts’aati to’on u muuk’il bey xan u na’atil u tia’al ek t’aan wa ek makekchi. Bey xan ka ek ts’aa ma’alo’ob t’aano’ob ti le mejno’obo’.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor en este domingo octavo del Tiempo Ordinario.</p>
<p>Hoy la Palabra de Dios nos enseña la sabiduría en el modo de hablar. Es muy conocido el refrán que dice: “El pez por la boca muere”; lo cual nos enseña sobre la gran responsabilidad que tenemos ante lo que decimos, y que nuestra boca es nuestro propio juez. Otro dicho afirma: “En boca cerrada no entran moscas”, el cual nos instruye sobre la prudencia que debemos tener en el hablar. El apóstol Santiago en su carta nos dice que, así como un pequeño timón conduce una enorme embarcación, del mismo modo nuestra pequeña lengua puede hacer mucho bien o mucho daño, pues por ella se conduce ordinariamente nuestra vida (cfr. St 3, 4-5).</p>
<p>La primera lectura de hoy, tomada del Libro del Eclesiástico, toca el tema de la prudencia en el hablar, al igual que lo hace el santo evangelio de hoy, según san Lucas. Dice el Eclesiástico: “El fruto revela el cultivo del árbol, así la palabra revela el corazón de la persona” (Sir 27, 6). Es cierto que hay personas que son muy hábiles para engañarnos envolviéndonos en su mucho hablar y otras lo son para hablar con doblez, por lo que es necesario escuchar con atención para conocer a las personas.</p>
<p>No hemos de juzgar antes de escuchar. Es maravilloso comprobar cómo la palabra puede conducirnos a los pensamientos y sentimientos de otra persona, y así, conversando, podemos entrar en comunión de espíritu con nuestro interlocutor. Es cierto que hay quien nos habla sin conectar sus palabras con su inteligencia y quien lo hace sin conectar su hablar con el corazón. De todos modos, escuchando con atención podemos conocer la realidad de cada persona.</p>
<p>En los siglos alrededor de la venida de nuestro Señor Jesucristo, la filosofía griega había caído en descrédito al grado de que los llamados sofistas pensaban que la filosofía era el arte de convencer discurseando. Estos hombres tenían el descaro de decir: “Dime de qué quieres que te convenza y lo haré, y luego te convenceré de todo lo contrario”.</p>
<p>Por eso la predicación cristiana cayó en un excelente terreno, pues la gente estaba ávida de autenticidad, de sinceridad y de verdad. Muchos quizá se sienten decepcionados de los discursos de los políticos, que parecen pensar que “el prometer no empobrece”, y en verdad comprobamos que quien mucho nos promete, suele no cumplir. El político no tiene por esencia y definición el mentir, en cambio cuánto bien hace a un pueblo tener un gobernante que le hable con la verdad. Por eso lo que pedimos y esperamos de los demás es lo que debemos ofrecer también nosotros.</p>
<p>Jesús nos dice hoy: “El hombre bueno, dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas, porque la maldad está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón” (Lc 7, 45). En esto se impone también la enseñanza que Jesús nos da en otro pasaje, de ser sencillos como palomas, pero prudentes como serpientes, en una sana combinación (cfr. Mt 10, 16). Somos sencillos como palomas si hablamos con sinceridad y prudencia, sin querer convencer a base de mentiras o de mucho hablar. Somos prudentes como serpientes cuando estamos conscientes de que quien nos habla, puede pretender envolvernos con mentiras o verdades a medias en favor de sí mismo. Debemos estar atentos, porque quien nos habla mal de otras personas, a esas otras personas también les puede hablar mal de nosotros mismos.</p>
<p>Por otra parte, ser maestro o guía de los demás es un servicio muy delicado que no deberíamos asumir ni buscar si no nos es encomendado, pues implica mucha responsabilidad. En la carta del apóstol Santiago que hemos citado hace un momento, se nos dice: “No se hagan maestros muchos de ustedes, hermanos míos, sabiendo que nosotros tendremos un juicio más severo, pues todos caemos muchas veces” (St 3, 1). Al respecto, Jesús nos dice en el evangelio de hoy: “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro” (Lc 6, 39-40).</p>
<p>La enseñanza que Jesús nos deja luego, al decirnos que nadie debería pretender quitar la paja del ojo ajeno si antes no quita la viga que lleva en el suyo, es para que cada vez que advertimos un error en el prójimo, primero nos evaluemos a nosotros mismos. De todos modos, la corrección que hagamos a otro difícilmente será bien aceptada, si antes no nos han solicitado nuestra opinión.</p>
<p>Lo que mejor habla de nosotros, más que las palabras, es nuestra vida, nuestra forma de ser, o dicho con las palabras de Jesús, nuestros frutos pues “Cada árbol se conoce por sus frutos” (Lc 6, 44). Ahora sí que las palabras mueven, pero los ejemplos arrastran.</p>
<p>Es triste que hoy la comedia y el buen humor se hayan ensuciado tanto. Un buen comediante no necesitaría en absoluto ni de malas palabras, ni de doble sentido. Aunque pongamos la excusa de que el público lo pide, levantemos la calidad de la comedia. Más triste aún es que ese lenguaje sea usado en el seno de las familias; ojalá que todos aprendamos a respetar nuestros hogares, para la mejor educación de los hijos, los hermanos y la convivencia familiar.</p>
<p>Tengamos presente que el próximo miércoles será de ceniza y marcará el inicio del santo tiempo de la Cuaresma. De modo que el siguiente domingo cambiaremos el rumbo de las oraciones y las lecturas, para emplear las propias de los próximos cuarenta días.</p>
<p>Recordemos que el ayuno y la abstinencia de carne, es para realizar este mismo Miércoles de Ceniza, lo mismo que para el Viernes Santo. Los demás viernes de la Cuaresma nos uniremos con el signo de la abstinencia de carne; y si comemos carne, que sea de pescado, no de pollo, res, cerdo o pavo. Pero si alguien prepara una comida de mar que resulta muy cara por su elaboración, eso no es abstinencia, porque no es ninguna penitencia. Seamos austeros para que nuestro ahorro cuaresmal vaya dirigido a los pobres.</p>
<p>Hay tres prácticas cristianas que hemos de incrementar durante la Cuaresma: el ayuno, la limosna y la oración. En estos días todos estamos orando, especialmente por la salud del Papa Francisco y hemos de continuar haciéndolo.</p>
<p>Son muchas las formas de hacer penitencia y sacrificios, cada quien puede tener creatividad pensando en lo que le conviene realizar para su proceso espiritual. Recordemos que estas acciones requieren del amor; pues sin la fe, la esperanza y el amor estas prácticas pierden su sentido. La Cuaresma es para crecer en santidad.</p>
<p>Que tengan una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Homilía VII Domingo del Tiempo Ordinario: “Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Feb 2025 18:57:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Homilía del VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo C 1 Sam 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23; 1 Cor 15, 45-49; Lc 6, 27-38. “Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso” (Lc 6, 36). In lake’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Bejlae’ ku kaansal ti to’one’ex tumen Jesús, bix le yabilajo’o k’aanbe’en u&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Homilía del VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo C </strong>1 Sam 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23; 1 Cor 15, 45-49; Lc 6, 27-38.</p>
<p><strong>“Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso” (Lc 6, 36).</strong></p>
<p>In lake’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Bejlae’ ku kaansal ti to’one’ex tumen Jesús, bix le yabilajo’o k’aanbe’en u k’uuchol ti tu lakal maak, mix maak ka ek p’aat paachil. Je maxak je u paajtal u yaabitik u familia wa u amigose, ba’ale ma’ je maxak je u yabitik u aj-p’eeke. Je’e u beytal a beetik wa ka k’aat u múuk’il ti yuun Jesús, bey xan ka payalchinakech tu yo’olal aj-p’eeke.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor, en este domingo séptimo del Tiempo Ordinario. Hoy concluye en nuestra Iglesia de Yucatán la Semana de la Familia, pero la tarea por construir cada hogar nunca debe terminar. El día que no se construya un hogar, se estará destruyendo.</p>
<p>En las recientes visitas pastorales que he realizado en dos parroquias del interior del Estado, he detectado dos temas muy graves que deben atenderse constantemente, por parte de las autoridades, de las iglesias, de las escuelas, de los grupos sociales y, principalmente, por las mismas familias: estos son el alcoholismo y la drogadicción.</p>
<p>El primer vicio es el más antiguo, es causa de enfermedad, de pobreza y muchas veces de violencia intrafamiliar. El segundo se ha extendido en municipios, comisarías, y está envolviendo en sus redes a un gran número de adolescentes, tal vez hasta algunos menores inclusive. Este segundo, el de la venta de drogas, es causa de la destrucción personal, de robos, de violencia intrafamiliar y social. Son los dos problemas muy serios en los que hemos de trabajar sin descanso.</p>
<p>No despreciemos a nadie que haya caído en alguno de estos vicios. Hemos de amarlos y desde el amor tratar de ayudarlos a salir de su situación. La Palabra de Dios nos dice hoy que amemos a nuestros enemigos (pero ellos no son nuestros enemigos). Recordemos que nadie es dueño de la vida sino sólo Dios, pues lamentablemente, por lo menos una vez más, estuvo a punto de suceder el mismo triste episodio que aconteció en Tekit, ahora en otro municipio de Yucatán. Es necesario que las autoridades actúen oportunamente. Cuidemos la vida de todos, especialmente dentro de cada familia.</p>
<p>En la primera lectura, tomada del Primer Libro del profeta Samuel, se nos presenta un extraordinario ejemplo de misericordia y de amor a los enemigos. El Rey Saúl perseguía a David por motivos de los celos que tenía de él, pues se había ganado el cariño y respeto del pueblo. Saúl buscaba asesinar a David, mientras que él huía y de paso combatía a los verdaderos enemigos del pueblo de Israel obteniendo victoria tras victoria.</p>
<p>Una noche, David pudo acercarse sigiloso al campamento de Saúl, se acercó hasta él mientras dormía profundamente. Abisay, que acompañaba a David, le pidió permiso para atravesar con su lanza a Saúl, pero David replicó: “no lo mates. ¿Quién puede atentar contra el ungido del Señor y quedar sin pecado?” (1 Sam 26, 9).</p>
<p>David pudiera haber salvado su vida permitiendo que Abisay matara a Saúl, además pudiera haber usurpado el trono de Israel, ya que él aun siendo tan joven ya había sido ungido por Samuel, anunciándolo como futuro rey de Israel. Sin embargo, David le perdonó la vida a su enemigo. Fijémonos como David respeta a Saúl por ser ungido. Esto nos habla del respeto que nos merecen todas nuestras autoridades por representar a nuestros pueblos, pero también hemos de recordar que ahora todos los bautizados somos ungidos y todos nos debemos respeto unos a otros.</p>
<p>Los sacerdotes somos doblemente ungidos, para estar al frente del Pueblo de Dios y para servirlo en las cosas santas. El sacerdote está consagrado para santificar a sus hermanos, santificándose a sí mismo, y para los creyentes merece como ungido doble respeto. Como hombre, el sacerdote puede cometer errores y pecados, hasta los más terribles; quien los cometiera, tal vez merezca el juicio de la Iglesia y tal vez también el juicio de la ley civil. Aun así, hemos de implorar para ellos la misericordia de Dios, y nunca de ningún modo, generalizar juicios contra todos los sacerdotes, ni dejar de respetar los grandes tesoros que Dios depositó en estos vasos de barro.</p>
<p>Jesús en su enseñanza no pone límites a la misericordia, pues nos manda amar a nuestros enemigos, a todos, sean quienes sean, aunque no sean ungidos como nosotros y aunque no ocupen algún cargo de gobierno en la sociedad o en la Iglesia. Nos indica tres cosas que debemos hacer por quienes nos aborrecen o hacen el mal: hacerles el bien, bendecirlos y orar por ellos.</p>
<p>Casi todos malinterpretan lo que significa en el Evangelio “poner la otra mejilla”, ya que lo entienden al pie de la letra. Poner la otra mejilla al que nos ha golpeado debe significar perdonar de verdad, aunque esto implique la posibilidad de que nos vuelvan a dañar. Yo creo que esto no es precisamente buscar nuestro mal, sino saber dar una nueva oportunidad. En cuanto a que, si alguien nos quita el manto y debemos dejarle también la túnica, creo que significa ayudar al ladrón que veamos en verdadera necesidad, sólo que el modo de hablar judío era muy radical; por lo que así ha de ser nuestra caridad de radical si el caso lo amerita. No perdamos la oportunidad de amar.</p>
<p>Todo ser humano es capaz de amar, eso está en nuestra naturaleza, la capacidad de amar y de ser amados; pero la fe implica la convicción de que cada ser humano es hijo de Dios y merece nuestro amor, perdón y ayuda. Hasta los más grandes delincuentes tienen a quien amar y quien los ame. Jesús dice: “También los pecadores aman a quienes los aman… También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después” (Lc 6, 34). Jesús nos enseña a no juzgar, a perdonar y a dar, a tratar a los demás como queremos ser tratados. Su enseñanza sigue siendo revolucionaria y retadora. ¿Estamos en verdad dispuestos a aceptar esta enseñanza?</p>
<p>En la segunda lectura, tomada de la Primera Carta de san Pablo a los Corintios, se nos habla del primer Adán, es decir, del primer hombre; y también del último Adán, que es Cristo. El texto nos enseña que si seguimos el ejemplo del primer Adán seremos hombres terrenos; en cambio, nuestro modelo ha de ser el último Adán para ser como él, es decir, celestiales. No queramos, pues, justificarnos con lo que otros hacen o con lo que se acostumbra. Sigamos el modelo del Hombre celestial obediente a su Padre hasta la cruz.</p>
<p>Unos cuantos años después, los santos Padres de la Iglesia dieron continuidad a esta enseñanza de san Pablo, encontrando que María estuvo plenamente unida a la obra salvadora de Jesús su Hijo. Así pudieron darse cuenta de que, si Jesús es el nuevo Adán, María es igualmente la nueva Eva. Si la primera mujer se dejó engañar por el demonio e invitó a su pareja a la desobediencia, la nueva Eva aplasta la cabeza de la serpiente, como lo anunció el Creador (Gn, 3, 15), y nos enseña a obedecer a Jesús diciendo: “Hagan lo que él les diga” (Jn 2, 5).</p>
<p>Las tentaciones se nos presentan a diario y, como cristianos, somos llamados a sostener un combate continuo contra ellas. Cualquiera de nosotros, si se lo propone, pidiendo la gracia del Altísimo, puede vencer continuamente las tentaciones, haciendo lo que el Señor nos dice y aplastando, junto con María, la cabeza de la serpiente.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
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		<item>
		<title>Homilía del V Domingo del Tiempo Ordinario, La Presentación del Señor</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/yucatan/homilia-del-v-domingo-del-tiempo-ordinario-la-presentacion-del-senor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Feb 2025 15:40:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[arzobispo de Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Chispa te trae la Homilía del V Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C Is 6, 1-2. 3-8; 1 Cor 15, 1-11; Lc 5, 1-11, por el Arzobispo de Yucatán. “No temas, desde ahora serás pescador de hombres” (Lc 5, 10). In láak’e’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Je’e bix aj-bo’obat&#8230;</p>
<p>The post <a href="https://lachispadeyucatan.com/yucatan/homilia-del-v-domingo-del-tiempo-ordinario-la-presentacion-del-senor/">Homilía del V Domingo del Tiempo Ordinario, La Presentación del Señor</a> appeared first on <a href="https://lachispadeyucatan.com">La Chispa Yucatan</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://lachispadeyucatan.com/"><strong>La Chispa</strong></a> te trae la Homilía del V Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo C Is 6, 1-2. 3-8; 1 Cor 15, 1-11; Lc 5, 1-11, por el <strong><a href="https://arquidiocesisdeyucatan.org.mx/" target="_blank" rel="noopener">Arzobispo de Yucatán</a>. </strong></p>
<p><strong>“No temas, desde ahora serás pescador de hombres” (Lc 5, 10).</strong></p>
<p>In láak’e’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Je’e bix aj-bo’obat Isaías bey Kiili’ich Pablo yéetel Kiili’ich Pedroe’, tu ye’esajubao’ob óotsililo’ob ka t’aano’ob tumen ek Yuumtsile’, letio’obe u yoojelo’ob k’ebano’ob utial le vocacióno’. U láak’ u t’aan ek Yuumtsile’: k’a’abet k’amik u sa’asajil ek si’ip’ilo’ob. Lela’ k’a’abet u ti’al ek bisikekbaj ma’alob yéetel tu laakal maako’ob.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor, en este quinto domingo del Tiempo Ordinario.</p>
<p>En el santo evangelio de hoy según san Lucas, encontramos el llamado que Jesús hace a los primeros tres discípulos, quienes serán sus testigos en momentos tan significativos de su ministerio, tal como la resurrección de una niña, la transfiguración en el Monte Tabor y la oración en el Huerto de los Olivos. Ellos son Pedro, Santiago y Juan.</p>
<p>Los tres lavaban las redes junto con sus otros compañeros pescadores, luego de una noche infructuosa de pesca, cuando Jesús les pide permiso para subir a la barca de Simón y que la alejen un poco de la orilla, para desde ahí hablar a la multitud reunida en torno a él. Jesús, que como Dios es todopoderoso, como humano necesita apoyo y ayuda para cumplir su misión y pide el apoyo necesario. No nos cerremos a solicitar ayuda con humildad, pues todos necesitamos de todos.</p>
<p>Aquellos pescadores le conceden a Jesús lo que pide, porque son buenos hombres, porque han tenido un encuentro previo con él y porque ya han oído cosas buenas sobre su persona. Luego de predicar, Jesús les pide algo inaudito para la experiencia y sabiduría de aquellos pescadores, pues les manda que lleven la barca mar adentro y echen de nuevo la redes. Simón Pedro habla en nombre de todos accediendo a lo que Jesús pedía, no sin antes advertirle que ya habían trabajado toda la noche y no habían pescado nada. Aunque no lo dice, de antemano sabe que, si no hubo pesca de noche, tampoco la habrá de día, pero hubo tanta fuerza y profundidad en la predicación de Jesús, que ellos le obedecen y por eso añade Simón Pedro: “Pero, confiado en tu palabra, echaré las redes” (Lc 5, 5).</p>
<p>Ya sabemos que el resultado fue una pesca milagrosa, pues las dos embarcaciones no se daban abasto para llevar tanta cantidad de peces. Ojalá que todos nuestros trabajos (incluyendo los estudios y el trabajo del hogar), los hagamos siempre el nombre del Señor. ¡Qué gran diferencia hay cuando se trabaja por y para el Señor! Lo más importante es la reacción de Simón Pedro ante este milagro, ya que reconoce sus pecados y su indignidad al estar junto a Jesús, por lo que postrado a sus pies le dice: “¡Apártate de mí, Señor, por que soy un pecador!” (Lc 5, 8).</p>
<p>Si creemos realmente estar en la presencia del Señor, lo que se espera de nosotros es ante todo el reconocimiento de nuestros pecados. Cuánta energía emplea tanta gente para negar y esconder sus faltas e imperfecciones, cuando la mayor libertad, gozo y paz se experimenta al reconocer nuestra realidad de pecado, para presentarla ante Dios y reconocerla ante los demás.</p>
<p>En la primera lectura de hoy, tomada del Libro del Profeta Isaías, se nos presenta su experiencia vocacional, cuando en medio de una visión experimentó el llamado de Dios para enviarlo a su misión profética. Mientras tenía aquella visión, donde contemplaba la gloria de Dios, Isaías cobra conciencia de su indignidad e impureza, tanto personal como por parte de su pueblo Israel, y exclama: “¡Ay de mí! Estoy perdido, porque soy un hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, porque he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos” (Is 6, 5).</p>
<p>En la segunda lectura de hoy, de la Primera Carta de san Pablo a los Corintios, aunque ésta no va siguiendo la secuencia del Evangelio en las liturgias dominicales, presenta la conciencia de indignidad del mismo Pablo, quien a su vez afirma ser el último apóstol en encontrarse con Cristo Resucitado, considerándose a sí mismo “como un aborto”, por haber perseguido a la Iglesia, y a la vez indigno de llamarse apóstol (1 Cor 15, 8-9).</p>
<p>El reconocimiento humilde de ser un pecador debemos conservarlo toda la vida para cumplir debidamente, con fe, con amor y fidelidad nuestra propia misión personal. El Señor confía su misión a quien la acepta con esta humildad y obediencia. Isaías, quien fue purificado en sus labios con un carbón ardiendo, que le acercó un ángel, escuchó la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré? ¿Quién irá de parte mía?”. Y él contestó al momento, con firmeza y decisión: “Aquí estoy, Señor, envíame” (Is 6, 8). Así es como deben responder todos los que experimenten el llamado del Señor.</p>
<p>A Pablo le encomendó la misión de llevar la buena nueva a los paganos, pero nunca se llenó de soberbia, pues decía: “Por la gracia de Dios soy lo que soy”. A Pedro le dijo: “No temas, desde ahora serás pescador de hombres”. Podemos decir que este fue un llamado comunitario, pues junto con Simón Pedro, escucharon la misma voz Santiago y Juan, los cuales “llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron”.</p>
<p>La gente suele elogiar la sencillez de algunos artistas que no ‘pierden el piso’ a pesar de la fama. Ojalá que quien sobresalga en cualquier forma sobre los demás por sus cualidades y éxitos, se conserve en la humildad cristiana que engrandece a todos, facilitando la convivencia y las relaciones interpersonales. De igual manera, que los ministros de la Iglesia seamos los primeros en practicar la humildad.</p>
<p>Recuerda que en la comunidad de la Iglesia hay muchas vocaciones, no sólo el Sacerdocio, el Diaconado y la Vida Consagrada. También el Matrimonio debe entenderse como una vocación sagrada y cada profesión y oficio honrado igualmente debe comprenderse como un llamado de Dios para encontrar el modo concreto de servirnos unos a otros.</p>
<p>Si estamos atentos a la voz de Dios, encontraremos que en la vida diaria hay múltiples llamados parciales y ocasionales, para determinadas misiones a realizar, hasta que finalmente, Aquel que nos llamó a la existencia nos llame a su presencia eterna.</p>
<p>El próximo martes 11 de febrero, en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, celebraremos la XXXIII Jornada Mundial del Enfermo. Para este año el Papa Francisco ha elegido el siguiente lema: “La esperanza no defrauda (Rm 5,5) pues nos hace fuertes en la tribulación”. Este lema está en perfecta consonancia con el Año Jubilar, en el cual el Santo Padre nos ha llamado a ser “peregrinos de esperanza”.</p>
<p>Dice el Papa que cuando el enfermo se encuentra con Jesús: “La enfermedad entonces se convierte en ocasión de un encuentro que nos transforma; en el hallazgo de una roca inquebrantable a la que podemos aferrarnos para afrontar las tempestades de la vida; una experiencia que, incluso en el sacrificio, nos vuelve más fuertes, porque nos hace más conscientes de que no estamos solos. Por eso se dice que el dolor lleva siempre consigo un misterio de salvación, porque hace experimentar el consuelo que viene de Dios de forma cercana y real, hasta conocer la plenitud del Evangelio con todas sus promesas y su vida”.</p>
<p>Y continúa diciendo: “Ciertamente, nunca como en el sufrimiento nos damos cuenta de que toda esperanza viene del Señor, y que por eso es, ante todo, un don que hemos de acoger y cultivar, permaneciendo fieles a la fidelidad de Dios” (<strong>Papa Francisco, mensaje para la XXXIII Jornada Mundial del Enfermo</strong>).</p>
<p>Que tengan una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
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		<title>Homilía hoy domingo 6 de octubre de 2024</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-6-de-octubre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Oct 2024 15:16:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[arzobispo de Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La homilía de hoy domingo 6 de octubre de 2024 por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B Gn 2, 18-24; Heb 2, 8-11; Mc 10, 2-16. “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La homilía de hoy domingo 6 de octubre de 2024 por el <a href="https://arquidiocesisdeyucatan.org.mx/" target="_blank" rel="noopener">Arzobispo de Yucatán</a>, Gustavo Rodríguez Vega. XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B Gn 2, 18-24; Heb 2, 8-11; Mc 10, 2-16.</p>
<p><strong>“Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa y serán los dos una sola carne” (Mc 10, 7-8).</strong></p>
<p>In lake’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Ti le evangelio bejalae’, Jesuse ku k’aasik ti to’on u jajil tu yoolal le ts’ookol beelo’, Ku ya’alik xaan, bix tu yo’olal u ts’u’uyil u puk’si’ik’al xíi yeetel ko’olele’ ku p’aatkubao. Bey xan ku yeesik bix u yaabilaj tu yo’olal le mejen palal ku na’ats’al tio’o. Kuxi wa le tatats’ilo’obo’, ku chan tukulto’ob u nats’o’ob u palalo’ob ti jajal Dios.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor, en este domingo vigésimo séptimo del Tiempo Ordinario.</p>
<p>Es un hecho actual, conocido por todos, el que muchos jóvenes se están alejando del matrimonio, no sólo del sacramento, sino incluso de la forma del compromiso civil. El antiguo pensamiento individualista pagano se ha puesto de nuevo de moda, para desasociar la vida sexual del compromiso matrimonial. Todo esto lo digo sin negar que, aún en la actualidad, en este mundo pansexualizado existen jóvenes, hombres y mujeres, aunque sean pocos, que creen en el celibato, así como en la posibilidad de llegar al matrimonio en estado virginal, porque valoran en verdad el matrimonio. Otros hay que retardan o evitan el matrimonio por temor al fracaso que ven por todos lados.</p>
<p>Hoy precisamente de eso habla la Palabra de Dios. Cuestionado Jesús sobre la licitud del divorcio, nos afirma que, aunque Moisés haya permitido el divorcio por la dureza del corazón de la gente, ese no era el plan original de Dios. Jesús recuerda que el Creador los hizo hombre y mujer, y aquí aparece plenamente la realidad de la complementariedad de las personas. Los varones y las mujeres, de ninguna manera debemos de ser antagónicos en la vida social, mucho menos en la vida matrimonial.</p>
<p>En la primera lectura, tomada del Libro del Génesis, el hombre busca alguien semejante a él entre todos animales que el Creador le presenta y no encuentra ninguno (cfr. Gn 2, 18-24). Hoy en día hay muchos que creen en la igualdad entre el hombre y los animales, hay quienes se refugian en la relación con uno o más animales hasta llegar a poner a sus mascotas por encima de las condiciones y la dignidad propias de un ser humano.</p>
<p>La Palabra de Dios en el Génesis nos dice que el Creador hizo dormir al hombre para formar a la mujer extrayéndole una costilla. Sin que tomemos necesariamente este relato al pie de la letra, la enseñanza que nos deja es la de la semejanza entre el hombre y la mujer, la igualdad en dignidad y su complementariedad recíproca, que hasta físicamente es evidente. También nos enseña que, por más que se ame a los animales como creaturas del Señor, ellos no están, ni estarán nunca, a la altura de la dignidad humana, porque las personas somos hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza.</p>
<p>No existen dos personas iguales en el mundo. Suele suceder que los novios y los esposos tienen características que parecen más bien opuestas: si una es friolenta, el otro es caluroso; si uno es bromista, la otra es seria; si uno tiene carácter fuerte, la otra lo tiene apacible. La verdad es que más que oposición existe complementariedad. Cuando vemos a las parejas que han pasado muchos años juntos, nos damos cuenta que ninguno de los dos ha cambiado su carácter particular, y sin embargo, viven en armonía.</p>
<p>Cuando los jóvenes que se van a casar, se concentran demasiado en preparar una ceremonia bonita, original y “emotiva”; cuando se concentran demasiado en las cosas materiales de la casa y los muebles que quieren tener; cuando los jóvenes tienen miedo del compromiso matrimonial; cuando han aprendido a darle importancia exagerada o a tenerle miedo al tema del sexo en el matrimonio; cuando han vivido noviazgos que les han dejado malas experiencias; se distraen del verdadero sentido.</p>
<p>¿Cómo ayudar a los jóvenes de hoy a reconocer en la institución matrimonial una vocación de Dios?, ¿cómo ayudarles a entender la vida matrimonial como un camino de santidad?, ¿cómo cambiarles la idea de que el éxito matrimonial no se ha de buscar en la felicidad individual?, ¿cómo ayudarles a confiar en que sí se puede perseverar hasta que la muerte los separe, a confiar en la gracia de Dios que no les ha de faltar si la buscan?</p>
<p>La clave para los jóvenes está en descubrir su capacidad de amar como el más grande don que han recibido de Dios, y que ese regalo lo han de vivir pensando que un día rendirán cuentas al Creador, de lo que hicieron en la vida con ese don.</p>
<p>Aunque el índice de divorcios en el mundo, ha mostrado un leve, pero claro descenso, como Iglesia, hemos de seguir pregonando el plan de Dios para la vida matrimonial. Ojalá que este descenso fuera el inicio de la “ley del péndulo” en la historia que nos hará regresar a las prácticas más humanas y cristianas en lo que se refiere al matrimonio, a la familia y a la vida; pero la verdad es que también ha bajado la cantidad de matrimonios.</p>
<p>Que el evangelio de hoy no sea pretexto para querer condenar a los divorciados, ni siquiera a los que se han vuelto a casar, pues no olvidemos que Dios es el único juez. Muchos que conocieron el plan de Dios para el matrimonio y que se propusieron vivirlo no lo lograron, y entre estos hay un gran número de personas que viven en total inocencia su situación, con gran fe y esperanza en el Señor.</p>
<p>Por otra parte, el evangelio de hoy nos trae de nuevo el testimonio de la relación entre Jesús y los niños. La gente los acercaba a Jesús y los discípulos pensaban que esto le molestaría y que él preferiría descansar. Y no fue así, pues Jesús les llamó la atención, con unas palabras que debemos tener en cuenta siempre, en particular los padres de familia. Dice Jesús: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan” (Mc 10, 14).</p>
<p>Hoy, como siempre, la inmensa mayoría de los padres de familia, porque aman a sus hijos, se esfuerzan y fatigan por darles lo mejor: la mejor escuela, ropa de marca, buena diversión, etc., etc. Pero lamentablemente, hay algunos olvidan darles una formación integral y no se interesan por acercar a sus hijos a Jesús.</p>
<p>El mejor centro de catecismo se encuentra en la ‘Iglesia doméstica’, es decir, en el hogar, donde los buenos padres cristianos les enseñan a sus hijos el amor a Dios y el amor al prójimo. También los guían en la oración, para que ésta no falte al acostarse y al levantarse, lo mismo que antes y después de tomar los alimentos, teniendo así presente al Señor en cada momento y en cada lugar. Los irán formando en el conocimiento y el amor a la Sagrada Escritura, comenzando, por supuesto, con la Historia Sagrada y los textos debidamente ilustrados. Los irán acercando a la Iglesia, a la catequesis y a la vida sacramental.</p>
<p>La instrucción del catecismo en la parroquia puede ser muy buena, pero siempre tiene que estar antecedida y complementada por la catequesis familiar. ¡Y qué decir de la educación escolar! Es necesario estar muy atentos a lo que enseñan algunos maestros y algunos textos, pues se pueden sorprender encontrando elementos opuestos a los valores que, como padres, ustedes les quieren transmitir.</p>
<p>Dejen que los niños se acerquen a Jesús en cuanto nazcan; no esperen tanto tiempo para bautizarlos, no le demos tanta importancia a una fiesta en la que haya muchos gastos, pues lo que importa es el gozo interior. No le demos tanta importancia a un padrino, que a lo mejor ni siquiera está tan cerca de Jesús, como para acercar a su ahijado.</p>
<p>Pongamos nuestra confianza, no en nosotros mismos y en nuestra trayectoria moral y ética, sino más bien en el hecho de tener por hermano al mismo Hijo de Dios. Como dice la Carta a los Hebreos en la segunda lectura de hoy: “El santificador y los santificados tienen la misma condición humana. Por eso no se avergüenza de llamar hermanos a los hombres” (Heb 2, 11). En vez de gloriarnos en nosotros mismos, digamos con el Salmo 127 de este domingo: “Dichoso el que teme al Señor”.</p>
<p>Este lunes 7 de octubre, en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, el Papa Francisco nos ha hecho un llamado para celebrar una jornada de ayuno y oración para pedir por la paz. Los obispos de México también nos unimos a esta iniciativa. Los invitamos a unirse a esta poderosa oración, que al contemplar a Cristo con María, se convierte en un clamor por la paz en el Oriente Medio, en nuestro país y en el mundo entero.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
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		<title>Homilía hoy domingo 22 de septiembre: “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último y el servidor de todos”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Sep 2024 14:48:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Mensaje dominical]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La homilía hoy domingo 22 de septiembre de 2024 por el  Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. XXV Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B. Sab 2, 12. 17-20; Sant 3, 16-4, 3; Mc 9, 30-37. “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último y el servidor de todos” (Mc 9, 35). In lake’ex&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La homilía hoy domingo 22 de septiembre de 2024 por el  Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. XXV Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B. Sab 2, 12. 17-20; Sant 3, 16-4, 3; Mc 9, 30-37.</p>
<p><strong>“Si alguno quiere ser el primero, que sea el último y el servidor de todos” (Mc 9, 35).</strong></p>
<p>In lake’ex ka t’ane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Ti le evangelio bejlae’, Jesuse ku ka’a ts’ak ojetbil ti u aj-kambalo’ob: yaan u muk’yaj, yaan u kimil, ba’ale’ yaan u ka’a put kuxtal. Letio’obe ma tu yubajo’ob ma’alo’ob le je’ela’, letio’obe’ taan u batetko’ob ma’ax u asab nojochil ichilo’ob. Letio’obe’ winiko’ob, le beetik Jesuse’ tu ma’alo’ob tsolaj u xikino’ob. Kuxi wa to’one’ ma ek maan u’uykekbaj núuxii baal aktan ti ek laak’o’ob.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor, en este domingo vigésimo quinto del Tiempo Ordinario.</p>
<p>En el santo evangelio de hoy según san Marcos, Jesús va caminando con sus discípulos y no quiere que nadie sepa que va atravesando Galilea, pues ese tiempo es exclusivo para ellos. A veces es necesario esconderse un poco para estar a solas con la gente a la que debemos dar tiempo exclusivo en ciertos momentos: en ocasiones es tu pareja, si estás casado, quien necesita que le brindes tu tiempo; en ocasiones son tus hijos o uno de ellos en particular, quizá toda tu familia; en ocasiones es un amigo u otra persona que necesita que le hagas un espacio de tiempo.</p>
<p>Para dar tiempo es necesario hacer el trabajo a un lado, apagar el celular o lo que sea, con tal de poner toda nuestra atención a esas personas tan especiales que nos necesitan. Nos negamos a unos para dedicarnos a quien debemos atender.</p>
<p>Jesús quiere darles una noticia muy especial y les anuncia por segunda vez su pasión, muerte y resurrección. Ellos no entienden y tienen miedo de pedir explicaciones, tal vez ni siquiera querían entender. Para una buena comunicación entre nosotros es indispensable pedir explicaciones de lo que no nos queda muy claro e interesarnos de veras por entender a fondo lo que la otra persona nos quiere comunicar.</p>
<p>Cuando al llegar a casa les preguntó Jesús a sus discípulos, de qué tema venían discutiendo en el camino, ellos se quedaron callados pues les daba pena confesarle que venían discutiendo sobre quién de ellos era el más importante. Cuántas veces cuando alguien nos quiere comunicar algo, no le entendemos porque traemos el tema que a nosotros sí nos interesa en verdad. En el caso de los apóstoles traían el tema totalmente opuesto al de Jesús, pues mientras que él les anunciaba pasión y muerte, ellos discutían sobre jerarquías.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-168983" src="https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/Jesus-y-sus-discipulos-1024x683.jpg" alt="Homilía hoy domingo 22 de septiembre" width="1024" height="683" srcset="https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/Jesus-y-sus-discipulos-1024x683.jpg 1024w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/Jesus-y-sus-discipulos-300x200.jpg 300w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/Jesus-y-sus-discipulos-768x512.jpg 768w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/Jesus-y-sus-discipulos-370x247.jpg 370w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/Jesus-y-sus-discipulos-800x534.jpg 800w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/Jesus-y-sus-discipulos-20x13.jpg 20w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/Jesus-y-sus-discipulos-740x494.jpg 740w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/Jesus-y-sus-discipulos-72x48.jpg 72w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p>Luchar por jerarquías, es decir, por establecer quién es el más importante, es una actitud que destruye la unidad de los grupos humanos. En el período electoral, estas luchas por jerarquías políticas fueron como siempre un tanto disimuladas, aunque con un poco de atención podemos ver con claridad estos enfrentamientos.</p>
<p>Para establecer la superioridad, no se trata necesariamente de discutir, sino simplemente de tomar actitudes de prepotencia para hacerle saber a los demás que somos superiores a ellos. A los que son jefes en una empresa u oficina, les iría mejor con sus empleados y subalternos, si los trataran con respeto en lugar de hacerlo con despotismo. En muchas empresas, los patrones han podido comprobar que incluso obtienen mejor rendimiento de sus trabajadores tratándolos de acuerdo con su dignidad de personas.</p>
<p>Con un trato humano y educado los empleados trabajan con más gusto y empeño, redundando incluso en beneficio para la empresa. No hay mejor política en un grupo humano que la del respeto a la persona, creando así un ambiente de cordialidad y amistad entre todos. Si esto debe suceder en las empresas, lo mismo podemos decir de otros espacios humanos como la escuela, y no se diga la Iglesia, pero sobre todo, en la familia.</p>
<p>Jesús no se enfada ni se desespera con sus discípulos, pues es su Maestro y los está formando. Él aprovecha para darles una lección que deben aprender y que desde entonces todos sus discípulos debemos tener en la mente, en el corazón y en nuestras obras. Al respecto les dice: “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último y el servidor de todos” (Mc 9, 35). Este principio que debe prevalecer en la Iglesia entre obispos, entre sacerdotes, entre religiosas, entre seminaristas y grupos de laicos, hay que llevarlo también a la familia, aunque no todos acudan a la Iglesia; hay que llevarlo a los espacios laborales, escolares, de amistad y de toda convivencia humana. Hasta a los no creyentes en Dios les conviene poner en práctica este principio de vida, que les dará más paz interior, satisfacción y que les ayudará a crear mejores ambientes humanos.</p>
<p>Todos los seres humanos necesitamos y gozamos cuando encontramos quien nos muestre ternura, pero nadie la necesita tanto como los niños. Aún los niños que se están gestando en el vientre materno, ya gozan de la ternura que se les expresa, o por el contrario, sufren el rechazo que se les manifiesta. Esta ternura hacia los niños hemos de inspirarla en Jesús, que nos enseña a ser tiernos con ellos.</p>
<p>El evangelio de hoy continúa diciendo que Jesús después tomó a un niño, lo abrazó y les dijo: “El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe” (Mc 9, 37). Podría hablar de la violencia que viven muchos niños hoy en día en su propia casa; de la violencia que viven tantos otros a causa de la pobreza; de la violencia que miles y miles viven en países en guerra; así como de la violencia que experimentan los niños migrantes; la violencia de la trata de personas; la violencia del tráfico de órganos. Muchos pequeños, hoy como en todos los tiempos, son tratados con la violencia máxima de la muerte, en el mismo vientre materno, para no recibirlos y abrazarlos en la vida.</p>
<p>Las asechanzas que sufrió, Jesús, su pasión, muerte y resurrección, fueron profetizadas en pasajes del Antiguo Testamento, tal como el que escuchamos hoy del libro de la Sabiduría en la primera lectura. Las palabras de la profecía se cumplen en toda persona buena que sufre injustamente. Si nos toca sufrir asechanzas, sean bienvenidas, pero en cambio, Dios nos libre de asechar y causar sufrimiento a otros hermanos.</p>
<p>Continuamos en la segunda lectura con la Carta del Apóstol Santiago, que hoy también podemos relacionar con el Evangelio, por el tema de la discusión que traían los Apóstoles, sobre quién de ellos era el más importante. La lectura dice: “Donde hay envidias y rivalidades, ahí hay desorden y toda clase de obras malas” (Sant 3, 16). Es muy triste que durante el proceso electoral en México haya asesinado a tantos candidatos y políticos. ¿De dónde o por qué hubo estos asesinatos? Santiago nos dice: “Ustedes codician lo que no pueden tener y acaban asesinando” (Sant 4, 2).</p>
<p>Sentir envidia es algo muy humano, pero al inicio, la envidia es tan sólo es una chispa que podemos apagar con mucha facilidad. No dejemos crecer ese sentimiento inconveniente en nuestro corazón, porque ya sabemos hasta dónde podríamos llegar si le damos cabida a este desorden en nuestro corazón. Más bien pensemos que un sentimiento inicial de envidia, es la gran oportunidad de vencer la tentación y transformarla en humilde servicio a la unidad interpersonal, así como al triunfo del amor.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>+ Gustavo Rodríguez Vega<br />
<a href="https://arquidiocesisdeyucatan.org.mx/" target="_blank" rel="noopener">Arzobispo de Yucatán</a></p>
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		<title>Homilía hoy 15 de septiembre de 2024: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo”</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-15-de-septiembre-de-2024-el-que-quiera-venir-conmigo-que-renuncie-a-si-mismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Sep 2024 15:21:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[arzobispo de Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
		<category><![CDATA[Mensaje dominical]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Homilía de hoy 15 de septiembre de 2024 por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. XXIV Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, Is 50, 5-9; Sant 2, 14-18; Mc 8, 27-35. “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga” (Mc 8, 34). In&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Homilía de hoy 15 de septiembre de 2024 por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. XXIV Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, Is 50, 5-9; Sant 2, 14-18; Mc 8, 27-35.</p>
<p><strong>“El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga” (Mc 8, 34).</strong></p>
<p>In lak’e’ex ka t’ane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Bejlae’ u kili’ich t’aan Yuumtsile ku tsikbatik ti toon tu yo’olal le kili’ich cruzo’. Joljeake’ ti ya’abkach jejelas naach kajobe’ tu k’imbesajo’ob le kili’ich cruzo’. Bejla’a ka’ache u kimbesajil ko’ole vi dolores. Ba’ale bejlae’ domingo, le je’elaj ti yaan tu yo’ok’ol je makalmak k’imbesaje’. Bey xan, ti tulakale’ex ka anak junp’eel ki ool k’imbesajil le independencia.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor, en este domingo vigésimo cuarto del Tiempo Ordinario, en esta víspera del día de nuestra independencia, fiesta nacional por antonomasia.</p>
<p>Ayer, 14 de septiembre, se celebró en la S. I. Catedral de Yucatán la bajada del Cristo de las Ampollas, y lo hicimos en un día en el cual en muchos lugares se celebra la Santa Cruz, mientras que el día de hoy se celebraría a Nuestra Señora de los Dolores, si no fuera domingo.</p>
<p>La Palabra de Dios hoy gira en torno a la cruz de nuestro Señor Jesucristo. La primera lectura tomada del Libro del Profeta Isaías, presenta la figura de un hombre injustamente torturado, que se ofrece voluntariamente al martirio, reconociendo en esto la voluntad de Dios. Igualmente, Cristo se entregó al martirio que él mismo había profetizado.</p>
<p>Isaías describe el martirio con las siguientes palabras: “Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro de los insultos y salivazos” (Is 50, 6). ¿Cómo pudo el profeta escribir con siglos de anticipación esta perfecta descripción de la pasión de Cristo, de la cual brinda más adelante otros pormenores proféticos? Luego el profeta continúa expresando que aquel hombre sufriente no perdía la confianza en el Señor que le hacía justicia.</p>
<p>El salmo 114 que hoy recitamos proclamando: “Caminaré en la presencia del Señor”, hace que cada hombre que sufre pueda tener la misma seguridad del mártir que profetizaba Isaías. Quien confía en el Señor, en las peores circunstancias podrá decir: “Amo al Señor porque escucha mi voz suplicante, porque me prestó atención cuando lo llamaba”. Es la fe en un Dios que no está lejos de quien sufre y deposita en Él su confianza, pues: “El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo. El Señor guarda a los sencillos, estando yo sin fuerzas me salvó”. Cada persona que sufre, que cree en Dios y confía en Él, es una verdadera figura del Mártir del Calvario.</p>
<p>En el santo evangelio de hoy, según san Marcos, los apóstoles le dan testimonio a Jesús de que la gente tiene ideas erráticas sobre su persona, diciéndole: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los profetas” (Mc 8, 28). Hoy en día sigue habiendo ideas erráticas de la gente acerca de Jesús de parte de quienes jamás han leído los santos evangelios, de los que no frecuentan los sacramentos o de quienes ni siquiera hacen oración.</p>
<p>La idea más errática que está de moda en la actualidad es la de aquellos que dicen creer en Cristo, pero no en su Iglesia. Un Cristo sin Iglesia es inconcebible; esto es algo imposible, ya que Cristo fundó la Iglesia y anunció que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella (cfr. Mt 16, 18). La Iglesia es el cuerpo de Cristo en la tierra, en el cielo y en el purgatorio, y aunque los cristianos cometemos pecados tan graves como los de cualquier persona, él sigue estando con nosotros tal como lo prometió (cfr. Mt 28, 20).</p>
<p>Las maravillas que suceden en la Iglesia no se pueden atribuir a nosotros, pecadores, sino a la Cabeza de la Iglesia que le comunica su santidad. Sin embargo, ni los graves pecados y escándalos provocados por algunos ministros de la Iglesia, ni los de todos los laicos, pueden destruir a la Iglesia y a las promesas de Cristo. De igual manera, nuestra santidad no es lo que da validez a los sacramentos que realizamos y a la Palabra que proclamamos, sino la presencia de Cristo en medio de nosotros, junto con la vida del Espíritu Santo que anima y vivifica al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.</p>
<p>En nombre de todos, Pedro es el que confiesa la verdad: ¡Jesús es el Mesías!, es decir, el Cristo, el Ungido, el Elegido, el Consagrado del Padre. Luego Jesús les anuncia por primera vez su próxima pasión en la que morirá y después resucitará. Los judíos esperaban un mesianismo de tipo político que vendría a acabar con los romanos, así como con todos los enemigos de los judíos. También los apóstoles se imaginaban que Cristo iba a terminar como un rey triunfante en Israel, por lo que nunca hubieran pensado en la cruz para su Maestro. Pedro trata de disuadir a Jesús de esa idea, llevándoselo a parte, pero él lo reprende mirando a los demás discípulos, porque sabía que todos sentían y pensaban igual que Pedro.</p>
<p>Duras fueron las palabras de Jesús dirigidas a Pedro: “¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres” (Mc 8, 33). Todos ellos debieron escucharlo, porque ellos siendo buenos, estaban juzgando según los hombres, así como nosotros también ¡cuántas veces no juzgamos según Dios, sino según los hombres! Con criterios materialistas, egoístas y de todo tipo, alejados del juicio de Dios, aconsejamos de este modo a los hijos, hermanos, amigos, haciendo el servicio de Satanás y no el de los ángeles.</p>
<p>Después Jesús se dirigió a sus discípulos y a la multitud invitando a quien lo quiera seguir a renunciar a sí mismo, a tomar su propia cruz (pues no hay dos cruces iguales) y a ir en pos de él. Ante todo, nos asegura: “El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí y por el Evangelio, la salvará” (Mc 8, 35). Lo más seguro es que no nos toque morir mártires, pero perdemos la vida a cada paso cuando en vez de elegir lo que más nos agrada o conviene, hacemos lo que le agrada al Señor, así como lo que le hace bien a nuestro prójimo.</p>
<p>La segunda lectura de hoy tomada de la Carta del Apóstol Santiago, nos habla de la fe auténtica. La fe no puede reducirse a razonamientos inteligentes ni a sentimientos emotivos, ni mucho menos a palabras bonitas. Por una interpretación equivocada, sacada de contexto y por leer al pie de la letra la Carta a los Romanos, algunos creen que san Pablo enseñaba que las obras no sirven para nada, pues la sola fe es la que salva; pero la enseñanza de san Pablo queda muy clara cuando dice: “En Cristo Jesús no tienen valor, ni la circuncisión, ni la incircuncisión, sino la fe, que actúa por la caridad” (Gal 5, 6). Es lo mismo que enseña el apóstol Santiago al decir: “muéstrame tu fe sin obras, que yo por mis obras te mostraré mi fe” (Sant 2, 18).</p>
<p>Ante las grandes desavenencias sobre la reforma del poder judicial, los Obispos de México nos hemos pronunciado y decimos al final de nuestro comunicado: “Hacemos votos para que el senado de la república, tomando en cuenta su gran responsabilidad y la trascendencia del tema, se dé el tiempo suficiente para reflexionar con profundidad analizar con prudencia y reconstruir el diálogo con todos los sectores de la sociedad más allá de partidismos innecesarios contemplando el bien de la nación a fin de que avancemos a una reforma integral que incluya a las fiscalías, los tribunales locales, el respeto a la carrera judicial así como la justicia federal tan necesaria para nuestro país”.</p>
<p>Lamentablemente, este mensaje como muchos otros, no fue tomado en cuenta y la reforma siguió adelante hasta ser aprobada. Esto ha dejado dividida a nuestra nación, con la convicción en una gran parte de la población de que este resultado termina con la necesaria separación y autonomía de los poderes democráticos. Por eso, más que nunca urge nuestra oración por México, junto con el compromiso de todos por el bien común, la justicia y la paz.</p>
<p>En este mes de la Patria, olvidémonos de partidos y de ideologías, en cambio, pidámosle a Dios que nos dé a todos un auténtico fervor patrio.</p>
<p>¡Que viva México, tierra de Cristo Rey y de santa María de Guadalupe!, especialmente hoy en día, en una tierra plural en la que debemos aprender a convivir todos con todos, con verdadero respeto fraterno.</p>
<p>Que tengan felices fiestas. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<a href="https://arquidiocesisdeyucatan.org.mx/"><strong>Arzobispo de Yucatán</strong></a></p>
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		<title>Homilía hoy domingo 8 de septiembre de 2024</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-8-de-septiembre-de-2024/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Sep 2024 16:47:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[arzobispo de Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
		<category><![CDATA[Mensaje dominical]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La homilía de hoy domingo 8 de septiembre de 2024 por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, Is 35, 4-7; Sant 2, 1-5; Mc 7, 31-37. “¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos” (Mc 7, 37). &#160; In lake’ex&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La homilía de hoy domingo 8 de septiembre de 2024 por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. XXIII Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, Is 35, 4-7; Sant 2, 1-5; Mc 7, 31-37.</p>
<p><strong>“¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos” (Mc 7, 37).</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>In lake’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Jesusé tu ts’aa u toj olal juntuul maak kook yéetel tot, tu beejtaj utia’al u yuubik u kili’ich t’aan yeetel u ts’eektik ma’alo’ob. Le ka bisa’abon okjae’ beetab ti to’on jun p’eel payalchi utia’al ek- u’uyik le kili’ich t’aan yeetel u beytal ek bisik tek kuxtaj. Tu lakalo’on t’ana’ano’on u tia’al u’uyik yeetel tsikbatik.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor en este domingo vigésimo tercero del Tiempo Ordinario. En esta fecha, 8 de septiembre, se conmemora la Natividad de la Santísima Virgen María, pero litúrgicamente predomina la celebración del domingo.</p>
<p>En la segunda lectura de hoy, continuamos con la Carta del apóstol Santiago. Él tiene un estilo muy directo de hablar y aquí nos dice que la fe no nos autoriza a hacer diferencias entre personas, para tratar mejor a los ricos que a los pobres. Al respecto, dice: “¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que lo aman?” (Sant 2, 5).</p>
<p>El Papa Francisco nos ha estado llamando a ser una “Iglesia pobre para los pobres”, y creo que no se trata de que los ministros vivamos en la miseria, ni mucho menos todos los cristianos, que también deben ser discípulos de Cristo, sino que se trata de evitar todo despotismo, toda presunción de bienes ante los que no tienen, así como de cualquier forma de desprecio a los pobres, por el hecho de ser pobres. Se trata de que ellos tengan su lugar en la Iglesia y que la Iglesia les ayude a ser sujetos de su propia superación humana integral. Se trata no sólo de darles la asistencia inmediata, sino de brindarles promoción humana y de aprender a compartir con ellos en su propio ambiente. Al pobre en general le gusta dar de su pobreza y que la gente de mejor posición social se siente con sencillez a su mesa.</p>
<p>Todos los cristianos debemos ocuparnos de aquellos más pobres. De igual manera, los nuevos gobiernos, federal, estatales y municipales, deben tener un cuidado especial por servir a los pobres, pero evitando servirse de ellos. Ha dicho el Papa: “No sirve una mirada ideológica, que termina usando a los pobres al servicio de otros intereses políticos y personales (cf. Evangelii gaudium 199). Las ideologías terminan mal, no sirven. Las ideologías tienen una relación o incompleta o enferma o mala con el pueblo. Las ideologías no asumen al pueblo. Por eso, fíjense en el siglo pasado. ¿En qué terminaron las ideologías? En dictaduras siempre. Piensan por el pueblo, no dejan pensar al pueblo.” (<strong><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/july/documents/papa-francesco_20150711_paraguay-societa-civile.html">Discurso del 11 de julio del 2015, n. 3</a></strong>).</p>
<p>Los profetas anunciaban que el mesías esperado daría vista a los ciegos, oído a los sordos, el caminar a los cojos y el hablar a los mudos, tal como lo dice el profeta Isaías en la primera lectura de hoy. Jesús realizó muchos milagros en los que se cumplieron las promesas de los profetas. Sin embargo, él no agotó la sanidad de todos los enfermos, pues la enfermedad es una realidad humana que nunca nos abandonará; mas sus milagros acreditaban su enseñanza la cual dejaba ya salud y fortaleza en los corazones de los creyentes.</p>
<p>Por otra parte, los milagros continúan ocurriendo hoy en día para seguir acreditando a Cristo y a su Iglesia, que es su cuerpo, muchas veces valiéndose de la intercesión de algún santo del cielo, de alguno de la tierra o de toda la comunidad cristiana, aunque sabemos que finalmente todo es obra de Dios. La fe nos lleva a creer siempre en el poder del Señor, aún cuando todo se vea humanamente perdido. Algunos dirán que no necesitan de otro intercesor más que de Cristo; pero eso es una forma de individualismo religioso y no hemos de olvidar que cada uno de nosotros forma parte del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.</p>
<p>El Salmo 145 que hoy proclamamos, nos lleva a exclamar: “Alaba alma mía al Señor”. El creyente alaba al Señor, pues reconoce que todo lo bueno que acontece viene siempre de Él, sea en forma natural o en forma milagrosa. Es el Señor quien hace justicia a los oprimidos, quien da pan a los hambrientos y liberta a los cautivos; abre los ojos al ciego, endereza a los que ya se doblan, ama a los justos y guarda a los peregrinos. Todos los que hacen obras buenas y de justicia, sean gobernantes, gente de la sociedad civil o de la Iglesia, son siempre la mano de Dios, porque es Él quien inspira, guía, fortalece y acompaña las obras del bien.</p>
<p>En el santo evangelio de hoy según san Marcos, a Jesús le presentan a un hombre sordo y tartamudo para que lo cure. Es un fenómeno natural que quien no puede oír, aunque no tenga dificultades físicas para hablar, no pueda hacerlo o lo haga con torpeza, ya que el oído dirige la facultad del habla. Muchos hemos sido testigos de personas que se ponen a cantar la canción que están escuchando en los audífonos a todo volumen, y aunque sean personas que cantan bien, se desentonan por no tener control de su propia voz, ya que no se están escuchando a sí mismos.</p>
<p>Tener presente este fenómeno nos puede llevar a una conclusión y reflexión, en el sentido de que nunca sabremos dialogar mientras no sepamos escuchar. Cuántos matrimonios creen dialogar cuando uno no escucha al otro o cuando ninguno de los dos lo hace, pues mientras uno habla, el otro está preparando el argumento con el que cree que va a vencer en el supuesto “diálogo”.</p>
<p>Antes de saber escuchar a los demás hemos de aprender a escucharnos a nosotros mismos, de darnos cuenta quiénes somos y cómo estamos; pues aunque tú creas que ya te conoces, este autoconocimiento debe actualizarse diariamente para saber cómo te encuentras hoy físicamente (cansancio, enfermedad, etc.), emocionalmente (alegre, triste, entusiasta, animado, desanimado, etc.) y espiritualmente (en paz con Dios, con remordimientos de conciencia, etc.). Si no me tomo en cuenta a mí mismo, puedo distorsionar mi diálogo, haciendo responsable de mis estados personales a mi interlocutor.</p>
<p>El mejor diálogo diario, que me lleva a conocerme mejor, que me ayuda a tener los mejores diálogos con otras personas, es el diálogo con nuestro Señor. Son muchos los que rezan, pero no dialogan con Dios, porque en su modo de rezar parecen taparle la boca a Dios para que los escuche sin dejarlo hablar. Si nos disponemos a escuchar al Señor en la oración, le pedimos que nos hable y ponemos atención, ciertamente Él nos hablará de un modo peculiar, que podemos descubrir si en verdad tenemos la intención de escucharlo.</p>
<p>A Jesús le pidieron que impusiera las manos al hombre sordo para curarlo, pero no dice el evangelio que Jesús le impusiera las manos, ni que simplemente de palabra le ordenara quedar sano al hombre; sino que Jesús usa otros signos particulares, metiendo sus dedos en los oídos de aquel hombre y tocando su lengua con su saliva.</p>
<p>Estos signos nos recuerdan la narración del libro del Génesis, cuando el Creador formaba la figura del primer hombre hecho de barro (cfr. Gn 2, 7). Así Jesús con su poder divino, crea en aquel hombre la capacidad de escucha y la capacidad del habla, añadiendo una palabra, un mandato, diciéndole: “Effetá”, que significa “ábrete”. El milagro mayor que ahí realizó Jesús fue la constitución de un nuevo discípulo, que desde entonces escuchará la Palabra de Dios y la podrá predicar.</p>
<p>En el Bautismo de los niños existe un momento durante el rito que se llama “Effetá” (¡Ábrete!), donde el sacerdote o el diácono que bautiza, con los dedos de su mano en cruz como para persignarse, hace una cruz en los oídos y en la boquita del bebé, mientras le dice: “El Señor Jesús, que hizo oír a los sordos y hablar a los mudos, te conceda, a su tiempo, escuchar su Palabra y profesar la fe, para alabanza y gloria de Dios Padre. Amén”. Pues bien, ya es tiempo para todos los jóvenes y adultos bautizados, de que escuchemos la Palabra y proclamemos nuestra fe. No seamos sordos ni mudos al Evangelio.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
<p><em><strong>Te puede interesar: <a title="Homilía hoy domingo 1 de septiembre de 2024: “Nada que entre de fuera, puede manchar al hombre”" href="https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-1-de-septiembre-de-2024-nada-que-entre-de-fuera-puede-manchar-al-hombre/">Homilía hoy domingo 1 de septiembre de 2024: “Nada que entre de fuera, puede manchar al hombre”</a></strong></em></p>
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		<title>Homilía hoy domingo 1 de septiembre de 2024: “Nada que entre de fuera, puede manchar al hombre”</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-1-de-septiembre-de-2024-nada-que-entre-de-fuera-puede-manchar-al-hombre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Sep 2024 15:43:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[arzobispo de Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Homilía de hoy domingo 1 de septiembre de 2024 por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. XXII Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B Dt 4, 1-2. 6-8; Sant 1, 17-18. 21-22. 27; Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23. “Nada que entre de fuera, puede manchar al hombre” (Mc 7, 15). In lake’ex ka t’ane’ex ich&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Homilía de hoy domingo 1 de septiembre de 2024 por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. XXII Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B Dt 4, 1-2. 6-8; Sant 1, 17-18. 21-22. 27; Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23. “Nada que entre de fuera, puede manchar al hombre” (Mc 7, 15).</p>
<p>In lake’ex ka t’ane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. U a’almaj t’aan K’u, ts’aa ti u kajil Israel ti le x-tokoy lume’, ma’ u beytal u k’expajal, mix u p’atal ma’ u beetal. K’anan u na’atal u tia’al u bisa’al ma’aolob. Yáan maxe’, ma’ tu na’anik, wa ku xóot k’intik u laak’ yéetel, bale ma’ je’ bix u tukulmi jajal Diose’.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas les saludo con el afecto de siempre, deseándoles todo bien en el Señor, en este domingo vigésimo segundo del Tiempo Ordinario.</p>
<p>La primera lectura, tomada del Libro del Deuteronomio, nos presenta el pasaje donde Moisés entrega al pueblo de Israel los preceptos y mandatos, los cuales son necesarios cumplir para entrar en la tierra prometida. Igualmente nosotros tenemos una tierra prometida en el cielo y somos llamados a vivir aquí como extranjeros, como quien va de paso, cumpliendo la voluntad del Padre para poder llegar a la casa celestial.</p>
<p>A lo largo de la historia de Israel se fueron añadiendo preceptos y mandatos dándoles un rango igual a cualquiera de estas normas, metiéndose así en detalles del lavado de las manos y la limpieza de los vasos, las jarras y las ollas, haciendo de esto un rito obligado bajo pecado. Por eso los fariseos y escribas critican a los apóstoles de Jesús cuando ven que comen sin lavarse las manos.</p>
<p>Jesús reprueba la hipocresía de estos críticos que “hacen a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a tradiciones humanas” (Mc 7, 8), y enseña a todos que la suciedad de las manos o de las vasijas no puede ensuciar el alma, “pues no es los que entra de fuera lo que mancha al hombre, sino lo que sale de su corazón; porque del corazón del hombre salen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo, la frivolidad” (Mc 7, 21-23). Más allá del daño que hagamos con estas perversidades, todas esas realidades manchan nuestro propio espíritu.</p>
<p>Por más bien que luzca una persona en su exterior, por su maquillaje, por su ropa, por sus bienes, por su prestigio, por su lugar en la sociedad, inclusive hasta por algunas prácticas religiosas, Dios sin embargo, mira la realidad de la podredumbre, fetidez y fealdad que hay en su interior por esas perversidades. En cambio, podemos encontrar gente sin dinero, sucia por el sudor de su trabajo, con ropa vieja, sin ninguna importancia en la sociedad o en la Iglesia, que sin embargo sea preciosa a los ojos de Dios, quien conoce y valora el interior de cada uno. Veamos pues, con la misma mirada de Dios.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-166338" src="https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/mandamientos-moises.jpg" alt="“hacen a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a tradiciones humanas”" width="635" height="476" srcset="https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/mandamientos-moises.jpg 635w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/mandamientos-moises-300x225.jpg 300w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/mandamientos-moises-370x277.jpg 370w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/mandamientos-moises-20x15.jpg 20w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/09/mandamientos-moises-64x48.jpg 64w" sizes="(max-width: 635px) 100vw, 635px" /></p>
<p>Hoy en día son muchas las personas que no saben los diez mandamientos de memoria, y lo peor es que se atenta con gran facilidad al quinto mandamiento, pues en esta cultura de muerte se justifican las guerras y los asesinatos derivados del crimen organizado. Valen más las enormes ganancias de los fabricantes de armas, que la vida de los seres humanos. Además, en esta cultura de libertad absoluta e incuestionable, con un marcado individualismo, vale más la comodidad de una mujer, que la vida de un niño que ha sido concebido; cambiando los conceptos para tranquilizar la conciencia, llamando “producto” al ser humano concebido, y denominando “interrupción del embarazo” al asesinato del no nacido.</p>
<p>Otro mandamiento que se pisotea frecuentemente es el octavo, pues muchos creen que se vale mentir para salir bien librado. Como la señora que en confesión le preguntaron si decía mentiras y ella contestó tranquilamente: “no las digo, sólo lo hago cuando las necesito”. Jesús dijo la verdad en el juicio que le hicieron y eso le valió la muerte en cruz, mientras que hay quienes, por tonterías de la vida común, mienten sin medida alguna. La corrupción a todos los niveles de la vida humana, se erige sobre una gran mentira o una serie de mentiras, para sostener la búsqueda del poder o del éxito humano.</p>
<p>Con el salmo 14 que hoy proclamamos, preguntémosle a Él: “¿Quién será grato a tus ojos, Señor?”. La misma Palabra de Dios en este salmo nos responde quién es grato a sus ojos: “El que procede honradamente y obra con justicia; el que es sincero en sus palabras y con su lengua a nadie desprestigia. Quien no hace mal a su prójimo ni difama al vecino; quien no ve con aprecio a los malvados, pero honra a quienes temen al Altísimo. Quien presta sin usura y quien no acepta soborno en perjuicio de inocentes, ese será agradable a los ojos de Dios eternamente.” Repasemos esta lista y hagamos nuestro examen de conciencia.</p>
<p>En la segunda lectura el apóstol Santiago nos llama a poner en práctica la Palabra y no conformarnos con escucharla. Pero, ¿qué tanto conocemos la Palabra de Dios?, ¿qué tanto la hemos leído o la seguimos leyendo? Si somos asiduos asistentes a la Sagrada Eucaristía, al cabo de tres años habremos escuchado la mayor parte de la Biblia, así como su explicación en la homilía del sacerdote. Ojalá que seamos lectores constantes de la Palabra de Dios y que, si no podemos asistir diariamente a la Santa Misa, de todos modos, leamos y meditemos un poco los textos bíblicos que ahí se proclaman cada día.</p>
<p>Aún el más experto en el conocimiento bíblico, no se habrá dejado penetrar por la gracia de la Palabra si no la lleva a la práctica en acciones de justicia y caridad. Santiago lo dice con palabras muy sencillas y ejemplos muy concretos: “La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre, consiste en visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y en guardarse de este mundo corrompido” (Sant 1, 27). Al tomar en serio la Palabra, ella nos inspirará la mejor de las conductas como hijos de Dios y como miembros de la Iglesia.</p>
<p>Los siguientes domingos continuaremos con la lectura de la Carta del Apóstol Santiago, que todos podemos ir leyendo directamente en nuestra Biblia con mucho provecho.</p>
<p>Los niños y jóvenes han regresado a sus escuelas, espero que sea un curso escolar de grandes frutos y crecimiento integral para todos ellos. Invito a los padres de familia a que estén muy atentos a la educación de sus hijos, al contenido de los libros de texto y a lo que los profesores les estén enseñando. Los padres de familia son los primeros responsables de la evangelización de sus hijos, así como también de su educación, por lo que nadie debe imponer ideas o valores distintos a los que ellos les quieran heredar.</p>
<p>Hoy iniciamos el llamado “Mes de la Patria”, celebremos este mes y cada una de sus fiestas con verdadero fervor patrio. Más allá de emociones y sentimientos estériles, ojalá que crezca en cada uno el verdadero amor a nuestro México, junto con el compromiso de trabajar personalmente por el bien común, por la búsqueda de la paz, de la justicia y del cuidado de la casa común.</p>
<p>Recordemos que la paz en México comienza por la paz en cada corazón, en el seno de cada familia y grupo humano, sin excluir los ambientes escolares donde se ha de evitar el llamado “bullying”, en los ambientes laborales donde se ha de evitar toda falta de respeto entre compañeros, o de abuso de autoridad con los empleados; en esos mismos ambientes hemos de trabajar por la justicia, por el cuidado de nuestra tierra, de nuestro aire, de nuestros cenotes y mares.</p>
<p>Ahora inician su mandato todos los nuevos presidentes municipales de Yucatán, oremos para que su mandato favorezca el desarrollo integral de sus comunidades.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<a href="https://arquidiocesisdeyucatan.org.mx/"><strong>Arzobispo de Yucatán</strong></a></p>
<p><em><strong>Te puede interesar: <a title="Homilía hoy domingo 25 de agosto 2024: “Señor, ¿a quién iremos?”" href="https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-25-de-agosto-2024-senor-a-quien-iremos/">Homilía hoy domingo 25 de agosto 2024: “Señor, ¿a quién iremos?”</a></strong></em></p>
<p>The post <a href="https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-1-de-septiembre-de-2024-nada-que-entre-de-fuera-puede-manchar-al-hombre/">Homilía hoy domingo 1 de septiembre de 2024: “Nada que entre de fuera, puede manchar al hombre”</a> appeared first on <a href="https://lachispadeyucatan.com">La Chispa Yucatan</a>.</p>
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		<title>Homilía hoy domingo 18 de agosto: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-18-de-agosto-mi-carne-es-verdadera-comida-y-mi-sangre-es-verdadera-bebida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Aug 2024 19:47:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[arzobispo de Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La homilía de hoy domingo 18 de agosto de 2024, por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. El XX Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, Prov 9, 1-6; Ef 5, 15-20; Jn 6, 51-58. “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. In lake’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La homilía de hoy domingo 18 de agosto de 2024, por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. El XX Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, Prov 9, 1-6; Ef 5, 15-20; Jn 6, 51-58. “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”.</p>
<p>In lake’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Ti le uchbeen Testamento ts’aaba’an k’ajotbil le kili’ich Eucaristíao’. Bejlae’, ti u ts’íibil proverbios, kek u’uyike’ex bix u Kili’ich Naat Yumtsile’ yaan u siik junp’eel noj janalil wuaji arina yéetel vino. Le t’aan je’elo’, tu yéesaj ti to’on, u bejil u tia’al naatik bejlae’, u jajil le u kili’ch bak’il yéetel k’ik’el yuum Jesucristo.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor, en este vigésimo domingo del Tiempo Ordinario. Quiero enviar un saludo especial a todos los jóvenes que acaban de regresar o pronto regresarán a sus estudios, deseándoles el mayor de los éxitos para este nuevo año académico. Que Dios les bendiga.</p>
<p>El pasado fin de semana, los obispos de esta provincia de Yucatán, nos reunimos en Tabasco con muchos jóvenes de Quintana Roo, Campeche, Tabasco y Yucatán, bajo el lema: “Quien espera en el Señor no se cansará de caminar”. Entre otras actividades, tuvimos una sesión de preguntas dirigidas a cada uno de los obispos, por las cuales los jóvenes nos expresaron sus inquietudes y dudas sobre temas muy serios, como el noviazgo, la sexualidad, el aborto, el cuidado de la casa común y la relación con las redes sociales. Estoy seguro de que este diálogo es muy valioso, por lo que espero se continúe entre cada párroco y los jóvenes de su parroquia, pero sobre todo, entre los padres de cada familia y sus hijos.</p>
<p>La segunda lectura de hoy nos servirá para iluminar una triste realidad que agobia a nuestro pueblo de Yucatán, me refiero al alcoholismo. Muchos habitantes de este Estado padecen la enfermedad del alcoholismo, así como muchos menores de edad, que con la complicidad de los vendedores y hasta de algunos familiares, van cayendo en este terrible vicio. Lo de menos es que los pobres gasten lo que no tienen para consumir estas bebidas, ya que vienen además graves problemas de salud, de violencia intrafamiliar, siendo este un elemento que acompaña muchos de los suicidios que se dan en nuestro Estado.</p>
<p>Esperemos también que nuestras próximas autoridades se esfuercen por desarrollar programas que promuevan la cultura antialcohólica. Ojalá que todos los hombres entiendan que se necesita más hombría para dejar de tomar que para tomar. Quien tenga problemas con este vicio, no deje de apoyarse en los centros de Alcohólicos Anónimos (AA).</p>
<p>San Pablo dice en su Carta a los Efesios: “Tengan cuidado de portarse no como insensatos, sino como prudentes, aprovechando el momento presente, porque los tiempos son malos. No sean irreflexivos, antes bien, traten de entender cuál es la voluntad de Dios. No se embriaguen, porque el vino lleva al libertinaje. Llénense, más bien, del Espíritu Santo” (Ef 5, 15-18). Muchas veces la embriaguez sirve para liberar sentimientos que de otra forma no sabemos expresar por falta de valor, sin embargo san Pablo nos dice que al embriagarnos del Espíritu Santo expresemos nuestros sentimientos con salmos, himnos y cánticos espirituales.</p>
<p>En el santo evangelio de hoy Jesús continúa invitando a aquella multitud y a todos nosotros a comer su carne y a beber su sangre, afirmando que su carne es verdadera comida y su sangre es verdadera bebida. Los judíos que lo escuchaban estaban realmente escandalizados, pues no entendían cómo Jesús podía darles a comer su carne, ya que lo interpretaban en sentido literal como antropofagia, y por lo tanto, como una locura, siendo una blasfemia contra los mandatos religiosos de su pueblo.</p>
<p>En este capítulo pues, san Juan nos presenta una muy completa catequesis sobre el Sacramento Eucarístico, que debería llevar a los discípulos de Cristo a participar de este sacramento con asiduidad, recibiéndolo cuantas veces sea posible. Además la Eucaristía nos debe llevar a una vida santa, pues hemos de acercarnos a ésta con mucha fe, con mucho amor, correspondiendo al amor de Jesús, con una conciencia pura, arrepentidos de nuestros pecados, considerándonos indignos y con los mejores propósitos de una vida santa.</p>
<p>En una ocasión en cierto lugar de México, un obispo y un gobernador observaban la estatua de un sacerdote local de feliz memoria. El gobernador comentó orgullosamente: “Él me dio la Primera Comunión”; a lo que el obispo le contestó: “Pues a ver quién le da la segunda”. Que no les pase lo mismo a los niños de hoy; que todos los adultos volvamos a ser como niños, sencillos y deseosos de recibir la sagrada Comunión con la mayor frecuencia.</p>
<p>La grandeza de participar en este sacramento está más allá y muy por encima de una buena predicación, de que celebre la misa un santo sacerdote o de que haya un excelente coro. Un hombre y una mujer de fe sabrán ver con admiración y gratitud el don de Jesús, independientemente de lo periférico. Es cierto que un buen sacerdote que hace una adecuada predicación, ayuda a penetrar en la grandeza del misterio; así como también un buen coro con otras condiciones ambientales, igualmente colaboran para una devota participación. Además el sacerdote, el diácono y todos los ministros que sirven en la misa, han de sentirse comprometidos para una celebración devota y para una vida santa. El milagro eucarístico se justifica y vale por sí mismo al margen de todo lo periférico.</p>
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Homilía hoy domingo 18 de agosto: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”
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<p>A partir del Concilio Vaticano II hemos entendido que podemos comulgar más de una vez al día, si por alguna razón volvemos a participar en otra Eucaristía. Lo comento porque en más de una ocasión me ha tocado que un monaguillo o ministro del altar, cuando le quiero dar la comunión, me comentan que ya comulgaron en otra misa previamente. Cada misa bien participada debería incluir la recepción del Cuerpo de Cristo, y quien por alguna razón no pudiera hacerlo, debe hacer una comunión espiritual expresando al Señor su deseo de recibirlo. Una comunión espiritual bien hecha puede conducir a la santidad, mientras que una comunión sacramental mal hecha conduce a la condenación.</p>
<p>La primera lectura de hoy, del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Proverbios">Libro de los Proverbios</a>, nos presenta una profecía muy clara sobre la Eucaristía, con la invitación que hace la Sabiduría a un banquete diciendo: “Si alguno es sencillo, que venga acá. Y a los faltos de juicio les dice: Vengan a comer de mi pan y a beber de mi vino” (Prov 9, 4-5). Sólo los sencillos pueden creer en la Eucaristía. Alguien diría que esas palabras las pronuncia la Sabiduría, pero esa Sabiduría que se elogiaba en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento san Juan la identifica con Cristo en el prólogo de su evangelio, usando en griego la misma palabra con la que en el Antiguo Testamento se designaba a la Sabiduría, es decir, el “Logos”.</p>
<p>Este Sacramento de la Eucaristía es la más grande prueba del amor de Dios. Podemos concluir con las palabras del salmo 33 que hoy proclamamos en la misa: “Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor”.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
<p><em><strong>Te puede interesar: <a title="Homilía hoy domingo 4 de agosto 2024: “Yo soy el pan de la vida”" href="https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-4-de-agosto-2024-yo-soy-el-pan-de-la-vida/">Homilía hoy domingo 4 de agosto 2024: “Yo soy el pan de la vida”</a></strong></em></p>
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		<title>Homilía hoy 11 de agosto 2024: “El que coma de este pan vivirá para siempre”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Aug 2024 16:18:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[arzobispo de Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
		<category><![CDATA[Mensaje dominical]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Homilía de hoy domingo 11 de agosto por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. El XIX Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B; 1Re 19, 4-8; Ef 4, 30-5,2; Jn 6, 41-51. “El que coma de este pan vivirá para siempre” (Jn 6, 51). In lak’e’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal.&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Homilía de hoy domingo 11 de agosto por el Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega. El XIX Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B; 1Re 19, 4-8; Ef 4, 30-5,2; Jn 6, 41-51. “El que coma de este pan vivirá para siempre” (Jn 6, 51).</p>
<p>In lak’e’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Bejlae’ san Pablo ku k’atik ti to’on ma’ ek beetik u chichnaaktal le kili’ich ik’al, Le Espíritu Santo. Le je’ela’ kek mak’antik le ken ma’ taan ek bíin ti le beej tu’ux ku tuxtiko’ono’. Ti le Evangelio, kek u’uyik bix ma’ taan u utsil k’aamal le u jajail: Jesusé letie jach wuaj ku yeemel ti le ka’ano.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, los saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor, en este domingo décimo noveno del Tiempo Ordinario.</p>
<p>Comenzando por la segunda lectura de hoy, que da continuidad a la Carta de san Pablo a los Efesios, el Apóstol les dice a los cristianos de aquella comunidad: “No le causen tristeza al Espíritu Santo, con el que Dios los ha marcado para el día de la liberación final” (Ef 4, 30). ¿Cómo podían los efesios y cómo podemos nosotros causar tristeza al Espíritu Santo?</p>
<p>Miren que todos los bautizados hemos sido consagrados a Dios nuestro Padre con el Santo Espíritu en el Bautismo, cuando el sacerdote nos ungió con el Santo Crisma. La inmensa mayoría de nosotros los bautizados fuimos de nuevo ungidos en la frente en el sacramento de la Confirmación; los sacerdotes fuimos ungidos en nuestras manos en la Ordenación Sacerdotal, así como a los obispos se nos derramó el Santo Crisma sobre nuestra cabeza cuando fuimos ordenados. Somos entonces, un pueblo sacerdotal, de elegidos, ungidos y consagrados.</p>
<p>Se supone que libremente tendríamos que dejarnos conducir en nuestra vida por las inspiraciones del Espíritu Santo; junto con él y por él pensar bien, hablar bien, actuar bien. Sin embargo, abusando de nuestra libertad, entristecemos al Espíritu actuando en modos contrarios a sus mociones. Muchos de nosotros nos justificamos diciendo que así es nuestro carácter y que no vamos a cambiar.</p>
<p>Cada quien tiene su temperamento, que es como su corcel para cabalgar por la vida, pero hay que ponerle rienda a nuestro corcel para que no se vaya por donde él quiere, sino para que nos lleve a donde nosotros, inteligente y amorosamente queremos llegar, conducidos por el Espíritu. Entonces, tener buen carácter significa conducir nuestro temperamento para el bien. También podríamos excusarnos con la conocida frase: “Yo quisiera ser santo, pero los demás no me dejan”, cuando la verdad es que en tanto más nos mortifican o contrarían los demás, tenemos más oportunidad de sacarle brillo a nuestra santidad.</p>
<p>Lo efesios tenían algunos problemas de falta de unidad entre ellos y lo que san Pablo les manda es en orden a construir la unión de su comunidad. También nosotros tomemos ese mandato, que si nos lo proponemos, podemos cumplirlo con el auxilio del Espíritu divino. Hagamos pues en serio, el propósito de obedecer este mandato del Apóstol: “Destierren de ustedes la aspereza, la ira, la indignación, los insultos, la maledicencia y toda clase de maldad. Sean buenos y comprensivos, y perdónense los unos a los otros, como Dios los perdonó por medio de Cristo” (Ef 4, 31-32).</p>
<p>Cumplir este mandato es amor del bueno, no del que se siente, sino del que se decide con el corazón, la inteligencia y la voluntad. Cumplir este mandato nos garantiza un feliz matrimonio; nos garantiza unas excelentes relaciones dentro de la familia; nos garantiza inmejorables amistades, las que ya tenemos o las que podemos hacer; nos garantiza ambientes laborales pacíficos, alegres y productivos; nos garantiza una sana y respetuosa convivencia con los vecinos, etc., etc.</p>
<p>La primera lectura de hoy como siempre, nos prepara y dispone muy bien para escuchar el evangelio, que en esta ocasión significa continuar escuchando el capítulo 6 del texto evangélico según san Juan. Se trata del Primer Libro de los Reyes, donde se narra el episodio en el que el profeta Elías, desesperado por ser rechazado y perseguido a muerte, le pide al Señor que le quite la vida. Se duerme desvanecido y es despertado por un ángel que le dice: “¡Levántate y come!”; por lo que come de un pan que encuentra cocido sobre piedras y bebe de un jarro de agua que igualmente encuentra junto al pan. Después de comer y beber, se vuelve a quedar dormido, y luego el ángel lo volvió a despertar para indicarle: “¡Levántate y come! Porque aún te queda un largo camino” (1Re 19, 5-7).</p>
<p>Dice la lectura que con la fuerza que le proporcionó aquel alimento, Elías caminó durante cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al monte Horeb, lugar emblemático de la fidelidad al verdadero Dios. Recordemos el simbolismo del número “cuarenta” en la Sagrada Escritura, que significa tiempo de prueba, tiempo de peregrinación, pero una prueba y una peregrinación acompañados por Dios.</p>
<p>Así que nuestra vida en este mundo se ve reflejada en esos cuarenta días y cuarenta noches, que significan nuestro caminar con Dios y hacia Dios; quien se encuentra en el Horeb, símbolo del cielo, nuestro destino. Por supuesto que ese pan que come Elías anunciaba proféticamente al Pan Eucarístico que nos alimenta en cada misa. Quien se alimenta con frecuencia de la Eucaristía y lo hace como debe ser, camina por la vida con mucho más fortaleza y seguridad.</p>
<p>Al igual que el profeta Elías, nosotros también podemos hacer nuestras las palabras del salmo 33, que hoy proclamamos: “Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor”. Esto sólo si al igual que el Señor, le somos fieles en toda adversidad y nos refugiamos en Él.</p>
<p>En el evangelio de san Juan, Jesús ratifica ante la multitud que él es el pan bajado del cielo, y así comienza la controversia con la gente, porque ellos no podían o no querían aceptar esta verdad, ya que conocían al padre de Jesús, el señor san José y a su madre, María. A pesar de ello, Jesús continúa adelante con su auto revelación, porque nadie, ni siquiera sus discípulos, eran capaces de descubrir y describir su persona y su misión. Los apóstoles llegan a él porque el Padre los condujo, no porque entendieran a Jesús; le siguen pues, por el don de la fe que el Padre les concede. Por eso, la respuesta de Jesús a los que se dejan conducir por el Padre hacia él, es el anuncio y promesa de que los resucitará el último día.</p>
<p>Jesús afirma su divinidad al recordar la profecía que dice: “Todos serán discípulos de Dios” (Jn 6, 45). Además, dice que sólo él ha visto al Padre, porque procede de Dios. El creer en Jesús garantiza tener vida eterna, pues él es el Pan bajado del cielo; por eso invita a comer el pan que dará a los creyentes, pan que es su carne, alimento que da la vida al mundo.</p>
<p>Jesús nos da a conocer a Dios como Padre, tal como fue definido en algunas profecías; pero es un Padre al que sólo Jesús conoce y que lo envía a él que es su Hijo, quien se ofrece a sí mismo como alimento de los creyentes.</p>
<p>Acerquémonos pues a comulgar llenos de fe y gratitud con el Padre que nos envió a su Hijo, y con Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, que nos dio su cuerpo y su sangre en la cruz, y que nos lo sigue dando en cada Eucaristía. Participar en este banquete nos anticipa la participación en el banquete eterno y nos compromete a vivir como Hijos de Dios y como discípulos de Jesús.</p>
<p>Sigan aprovechando sus vacaciones, todos los que gozan de ellas; disfrútenlas sin apartarse de Jesús y de la comunión eucarística.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
<p><strong><em>Te puede interesar: <a title="Homilía hoy domingo 4 de agosto 2024: “Yo soy el pan de la vida”" href="https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-4-de-agosto-2024-yo-soy-el-pan-de-la-vida/">Homilía hoy domingo 4 de agosto 2024: “Yo soy el pan de la vida”</a></em></strong></p>
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