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¡Tírenle a Claudia!

¡Tírenle a Claudia!

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¡Tírenle a Claudia!
El Juglar de la Red

Las batallas por la sucesión presidencial suelen ser crueles y sanguinarias, no es poca cosa lo que está en juego y por ello quienes aspiran, suelen ir accionando al ataque contra aquellos que los van superando, esa es una constante en todo proceso de sucesión y en el caso de México eso es una constante.

Mientras la oposición se debate en una lucha por nombrar un candidato medianamente competitivo –porque no tienen uno que realmente reúna los números para ganar la elección, al menos no hasta ahora–, en Morena ya van muy avanzados.

El Presidente López Obrador abrió el juego con tres aspirantes a los que él mismo bautizó como sus “corcholatas”: Claudia Sheinbaum, gobernante de la Ciudad de México; Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores y Adán Augusto López, Secretario de Gobernación.

Se estila, aunque no es una regla que suela seguirse, que al momento de “destapar” a los aspirantes, siempre se les proteja con la presencia de otros que hacen la vez de pararrayos y puedan desviar golpes y escudar a quien será sucesor.

En el caso actual, todo indica que la favorita del Presidente es la señora Claudia Sheinbaum y los otros dos van tras ella; su primer meta debe ser rebasarla en las preferencias electorales, algo que no ha sucedido. Adan Augusto López, en este caso, pareciera ser ese escudo para ella, pero no es el caso de Marcelo Ebrard.

De hecho, al interior de Morena e incluso en el gabinete del Presidente se da una lucha sorda por la sucesión presidencial.

La gobernadora de la Ciudad de México no es la más efectiva gobernante y eso quedó plasmado en la elección del 2021 cuando perdió la mitad de las delegaciones que componen la Ciudad de México, electoralmente ese aviso es muy importante dado que ahí es donde se ubica el bastión de votos más importante para Morena y la Ciudad de México fue durante los pasados 20 años el principal impulsor de las figuras que ahora esperan suceder a López Obrador: Marcelo Ebrard, gobernó ahí y ahora lo hace la señora Sheinbaum.

Apenas el viernes de la semana pasada, el equipo de Marcelo Ebrard presentó una denuncia ante el INE acusando a Claudia Sheinbaum de utilizar recursos públicos para financiar su adelantada campaña electoral. Si procede o no, no importa. Lo trascendente es el golpeteo al interior y los caminos que siguen.

Luego de esa denuncia que se dio a conocer el viernes, el sábado sucedió el accidente en la Línea 3 del Metro, con una persona muerta y casi un centenar de heridos. El evento no solamente mereció ser nota nacional, también fue la oportunidad para que todas las baterías dispararan en contra de la señora Sheinbaum.

Fue tan duro el golpeteo que los gobernadores de Morena y el propio presidente López Obrador salieron a defender a la Gobernadora de la Ciudad de México. Pero el impacto de esa defensa fue mínimo ante una opinión pública que emitió un juicio público e hizo responsable a la Gobernadora de la tragedia en el Metro de la Ciudad de México.

Luego de comprobarse la precariedad con la cual opera ese sistema de trasporte, de conocerse que le quitaron el 17.6 por ciento de su presupuesto, de que falta mantenimiento y de que los sistemas electrónicos para garantizar seguridad en las rutas son inexistentes, los señalamientos arreciaron en contra de la Gobernadora de la Ciudad de México.

Ante ello cambió la narrativa y se sacó, como si fuera un as bajo la manga, el cuento de que existen evidencias de que lo sucedido no fue un accidente derivado de las condiciones tan precarias en las cuales opera el Metro, sino que todo se debió a un sabotaje.

Esa es una versión muy socorrida por la 4T, la usó el Presidente en varias ocasiones y ahora quiere sacarle provecho la señora Sheinbaum, el problema es que de seguir por ese camino todo indicaría que al único que pueden culpar es a Marcelo Ebrard.

¡Curioso! Que la tragedia de la Línea 3 del Metro, no solamente termine victimizando a Claudia Sheinbaum, sino que además sea el método para descarrilar a Marcelo Ebrard. Porque la oposición no tiene esos alcances y no les suma puntos una acción de esa naturaleza.

Así que mientras el círculo rojo de Morena cierra filas con ella, el círculo verde la condena y la hace responsable.

Son los tiempos políticos actuales, crueles y sanguinarios, donde las víctimas colaterales no importan. Lo que importa es ganar sin importar el precio.

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