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Gasto militar mundial llega a máximo histórico

Gasto militar mundial llega a máximo histórico

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Gasto militar mundial llega a máximo histórico

En 2014, la anexión de la península de Crimea por parte de Rusia puso fin a un breve período de disminución en los presupuestos de defensa. Desde entonces, el gasto militar mundial se ha venido elevando año con año de manera consecutiva.

A finales de febrero de 2022, la invasión rusa a Ucrania reactivó, principalmente, las alertas en la OTAN, en Europa y en los países del entorno ruso, ocasionando un incremento aún mayor en las partidas de inversión en defensa y seguridad. En 2021, a pesar de los estragos por la pandemia de COVID-19, el gasto militar global superó por primera vez los dos billones de dólares. El año pasado, la cifra llegó a 2.24, un máximo histórico.

El 24 de abril, el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) publicó nuevos datos sobre la inversión militar mundial. El documento destaca un récord en el aumento del gasto global, particularmente en el europeo (de +13 por cierto y debido en gran medida al gasto ruso y al ucraniano), en el que los gobiernos continúan con una ininterrumpida tendencia al alza que supera incluso por primera vez las cifras de 1989, antes del fin de la Guerra Fría.

A nivel global y en forma paralela a la ayuda militar destinada a Ucrania, la preocupación por el aumento de la amenaza rusa y las tensiones en Asia Central han influido notablemente en las decisiones del presupuesto militar en muchos países. En 2022, el SIPRI señala que las tres naciones que más gastaron en armas y equipamiento fueron Estados Unidos (877,000 millones de dólares), China (292,000 millones de dólares) y Rusia (86,400 millones de dólares), representando el 56 por ciento del total mundial. India y Arabia Saudita siguen en la lista, con aumentos del 6 por ciento y el 16 por ciento, respectivamente.

En este panorama mundial, Ucrania reportó datos jamás vistos. El incremento del 640 por ciento se traduce, en los datos registrados por el SIPRI, como el mayor caso en el gasto militar anual de un país. Cabe igualmente mencionar a Etiopía, que elevó su gasto en un 88 por ciento, mientras que Nigeria (-38 por ciento) y Türkiye (-26 por ciento) reportaron descensos.

La agresión rusa también modificó drásticamente las estrategias nacionales de seguridad en diversos países, al tiempo que reorientó las posiciones políticas, algunas de las cuales se habían mantenido neutrales, y otras, reticentes a elevar el gasto en defensa o al rearme mismo.

Destacan Estados Unidos, donde los congresistas demócratas reorientaron su posición respecto a la contención en el gasto militar. En Europa, Alemania es el caso más emblemático de rearme, luego de una inversión de 100,000 millones de euros para mejorar las Fuerzas Armadas, y un incremento del gasto en un 2 por ciento del PIB. Asimismo, Dinamarca, Malta, Suecia y Finlandia optaron por abandonar la neutralidad para reforzar su defensa nacional y cooperar más en el ámbito regional. Igualmente es importante referir los nuevos planes de seguridad en el Reino Unido, Francia, Polonia, Luxemburgo, Bélgica, España y Hungría, entre otros miembros del bloque comunitario.

En el espacio de Asia-Pacífico, China anunció en marzo un alza al presupuesto anual en defensa del 7.2 por ciento. Debido a la nueva estrategia de seguridad china, a la agresión rusa en Ucrania —que no cesa— y a las amenazas latentes desde Corea del Norte, el equilibrio regional en defensa también comenzó a reconfigurarse. Japón, Corea del Sur e India son algunos de los países que ya anunciaron programas y objetivos ambiciosos para aumentar el presupuesto y la capacidad militar, así como una mayor adquisición de medios de defensa. Otro foco por observar es la gran tendencia al rearme en Oriente Medio, región que concentra a tres países con importante proyección militar: Arabia Saudita, Israel e Irán.

A nivel regional, a pesar de que la OTAN reporta un crecimiento del 2.2 por ciento en su gasto militar anual, destaca que éste fue menor a los niveles de 2021 (del 2.8 por ciento), por lo que plantea acordar un objetivo más ambicioso en la próxima cumbre. La Unión Europea, por su parte, reactivó un debate añejo e inconcluso sobre la defensa y la seguridad. Ucrania ha sido la punta de lanza para el consenso unánime sobre reforzar las capacidades de defensa y mantener una estrecha coordinación entre socios y aliados. En el Indopacífico, iniciativas de seguridad como AUKUS y el resurgimiento del QUAD se fortalecen y reorientan en forma estratégica.

Ante este panorama adverso, quedan aún muchos escenarios por observar y nuevos cuestionamientos y lecturas por analizar. En un mundo cada vez más interrelacionado, los cambios globales ya reflejan considerables retos y desafíos a los que desde el Senado de la República debemos prestar atención, particularmente en un momento en que a la nueva carrera armamentista retorna un antiguo debate, complejo e inconcluso, cuyas secuelas impactan los escenarios globales, regionales y nacionales.

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