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ORACIÓN “¡LLENOS ESTÁN LOS CIELOS Y LA TIERRA DE TU GLORIA!”

ORACIÓN “¡LLENOS ESTÁN LOS CIELOS Y LA TIERRA DE TU GLORIA!”

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ORACIÓN “¡LLENOS ESTÁN LOS CIELOS Y LA TIERRA DE TU GLORIA!”

Padre Santísimo: en esta fría madrugada, nos levantamos para estar contigo y contemplar de manera detallada cómo tanto el cielo como la tierra verdaderamente están llenos de las bellezas y tesoros más increíbles e inimaginables.

¡No podemos dudar ni un solo instante de todo cuanto has hecho y ha salido del poder de Tu Palabra! ¡Qué imaginación tan excelsa y maravillosa has tenido! Si los mismos cielos tienen calles de oro cristalino,

si Tu luz divina es la que los ilumina y hace que en ellos el día sea sin final, que los millones de ángeles, arcángeles, querubines, serafines, tronos, señoríos y potestades, vistan piedras preciosas, rubíes, esmeraldas, turmalinas, infinidad de piedras preciosas y caminen sobre el fuego, ¡qué magnífico es el esplendor de Tu gloria!

Nuestra tierra está llena de las magníficas riquezas que fueron creadas por Ti, Padre Santísimo, a fin de que también nosotros hagamos uso correcto de ellas y así Te glorifiquemos revestidos con toda dignidad y elegancia.

ORACIÓN “¡LLENOS ESTÁN LOS CIELOS Y LA TIERRA DE TU GLORIA!”

El profeta Isaías, trasladado a Tu gloria nos describe lo que pudo ver cuando exclamó: “Por encima de Él había serafines; cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: “Santo, Santo, Santo, es el SEÑOR de los ejércitos, Llena está toda la tierra de Su gloria.” (Isaías 6:3).

¡Qué dicha la nuestra de poder disfrutar de la inmensidad de las riquezas en gloria que hay en Cristo Jesús, Tu Hijo Amado!

¡Hemos salido de Tus manos divinas y nos has infundido Tu aliento para dominar sobre todo cuanto has creado para nuestro bien!

Padre Bendito: ¡nos has hecho solo un poquito inferiores a Tus ángeles, pero nos colmaste de gloria, de poder y de honor, porque Todo lo sometiste bajo nuestros pies!

¡Nunca es demasiado tarde para poder aprovechar esas inmensas riquezas que solo pueden ver Tus hijos con los ojos del espíritu! Nuestros amigos y hermanos tenemos algunos años, otros, muchos, pero nuestro corazón es joven, soñador, atrevido, capaz, emprendedor y muy audaz.

Nuestro corazón cree en Ti, Te cree a Ti, vive a Tu amparo, tiene la mente de Tu Hijo Amado y no está desgastándose en los problemas de nuestra humanidad.

Nuestro corazón sabe que vino a cumplir un propósito divino, que Tú, Padre Bendito ya lo viste exitoso. Nosotros por medio de la fe que arde en pasión, también ya lo visualizó.

¡Ya hemos ido al futuro, lo hemos gozado y nos sentimos agradecidos contigo! ¿Deberíamos pedirte perdón por manifestarte cómo somos de osados? ¿Deberíamos arrepentirnos por haber incursionado al mañana para ver lo que nuestra mente puede contemplar y llevar a cabo por el poder que ya depositaste en nuestro interior?

Padre Santo: Te agradecemos por darnos este magnífico don de ver lo que muchos no son capaces de ver.

De oír lo que a muchos no se les concede escuchar; de gozar antes de que se plasmen nuestros sueños en realidad.

Estamos conscientes en lo que predijo el Espíritu Santo que sucedería antes del fin de nuestra historia en este planeta: “Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre todo ser humano.

Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, TENDRÁN SUEÑOS LOS ANCIANOS Y LOS JÓVENES RECIBIRÁN VISIONES.” (Joel 2: 28). Sí, Padre Santísimo: estamos más que convencidos que ante esta realidad y ante estas revelaciones,

nuestra edad no es vital ni obstaculiza que realicemos lo que soñamos, que pronunciemos con nuestros labios palabras de gran poder y que sorprendamos al mundo incrédulo lo que real y verdaderamente, podemos hacer.

¡Gracias Padre Amado, mil veces gracias, porque no nos vemos limitados por nada ni por nadie y porque gozamos de Tu amor, de Tu amparo y de Tu protección para llevar todos nuestros sueños hasta el feliz final! Amén. P. Cosme Andrade Sánchez


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