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De atleta olímpico a objetivo prioritario: la cooperación México–EEUU que cerró el cerco contra Ryan Wedding

De atleta olímpico a objetivo prioritario: la cooperación México–EEUU que cerró el cerco contra Ryan Wedding

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De atleta olímpico a objetivo prioritario: la cooperación México–EEUU que cerró el cerco contra Ryan Wedding

La detención de Ryan James Wedding, exatleta olímpico canadiense y presunto líder de una de las redes de narcotráfico más lucrativas del continente, se convirtió en un caso emblemático de cooperación internacional en materia de seguridad entre México y Estados Unidos. Lejos de una captura convencional, el arresto ocurrió tras la entrega voluntaria del acusado en la Embajada de Estados Unidos en México, en un contexto de coordinación bilateral reforzada.

Wedding, quien llegó a representar a Canadá en los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002 como snowboarder, figuraba desde 2024 en la lista de los fugitivos más buscados del FBI, con una recompensa de hasta 15 millones de dólares. Las autoridades estadounidenses lo señalan como responsable de encabezar una organización criminal transnacional vinculada al Cártel de Sinaloa, dedicada al tráfico de cocaína a gran escala y a la eliminación sistemática de testigos.

Un caso de alto impacto continental

De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la red que presuntamente dirigía Wedding generaba más de mil millones de dólares anuales en ganancias ilícitas, mediante el envío de cientos de kilogramos de cocaína desde Colombia, a través de México y el sur de California, hacia Estados Unidos y Canadá. Las investigaciones también lo vinculan con operaciones y reuniones clandestinas en países como Canadá, México y Emiratos Árabes Unidos.

El director del FBI, Kash Patel, calificó al exatleta como una “versión moderna de Pablo Escobar y Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán”, al subrayar el nivel de violencia y alcance internacional de la organización. Según las autoridades, Wedding no solo coordinaba rutas de tráfico, sino que ordenaba asesinatos para proteger su estructura criminal.

Entrega en México y coordinación institucional

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó que Wedding se entregó voluntariamente en territorio mexicano, como resultado de acuerdos y reuniones sostenidas entre autoridades de ambos países. La visita del director del FBI a México incluyó encuentros con la SSPC y la Fiscalía General de la República, donde se reconoció el incremento de operaciones conjuntas contra generadores de violencia y objetivos prioritarios.

García Harfuch destacó que el proceso se realizó con pleno respeto a la soberanía nacional y bajo un esquema de responsabilidad compartida, que permitió el traslado del acusado a Estados Unidos para enfrentar a la justicia. Junto con Wedding, fue entregado otro objetivo prioritario incluido en la lista de los más buscados por el FBI.

De atleta olímpico a objetivo prioritario: la cooperación México–EEUU que cerró el cerco contra Ryan Wedding

De la élite deportiva al crimen organizado

La trayectoria de Wedding contrasta de manera abrupta con su pasado deportivo. En 2002 alcanzó el lugar 24 en el eslalon gigante paralelo durante los Juegos Olímpicos y cerró ese mismo año su última participación relevante en competencias oficiales. Poco después, desapareció del radar deportivo y, según las investigaciones, inició su ascenso dentro del crimen organizado.

Autoridades estadounidenses lo describen como un “narcoterrorista” que intentó modificar su apariencia física para evadir la captura y que ordenó el asesinato de Jonathan Acebedo-García, testigo clave del FBI, ejecutado en Medellín, Colombia, tras ser expuesto en un sitio de noticias falsas.

Mensaje político y de seguridad

La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, subrayó que la detención de Wedding refleja el endurecimiento de la estrategia contra el crimen organizado transnacional y el fortalecimiento de la cooperación con México. Para las autoridades de ambos países, el caso representa un golpe simbólico y operativo contra las redes criminales que operan sin fronteras.

Más allá de la figura del exatleta convertido en capo, la caída de Ryan Wedding marca un precedente en la persecución de criminales de alto perfil que durante años lograron ocultarse bajo estructuras internacionales, y confirma que el intercambio de información y la coordinación institucional continúan siendo herramientas clave en la lucha contra el narcotráfico global.


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