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	<title>Arzobispo</title>
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	<title>Arzobispo</title>
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		<title>Homilía hoy domingo 14 de julio: “Llamó Jesús a los doce, los envió de dos en dos y les dio poder”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 14 Jul 2024 19:44:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[Arzobispo]]></category>
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		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Homilía por el Arzobispo de Yucatán hoy domingo 24 de julio de 2024. XV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B Am 7, 12-15; Ef 1, 3-14; Mc 6, 7-13. “Llamó Jesús a los doce, los envió de dos en dos y les dio poder” (Mc 6, 7). In lak’e’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Homilía por el Arzobispo de Yucatán hoy domingo 24 de julio de 2024. XV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B Am 7, 12-15; Ef 1, 3-14; Mc 6, 7-13.</p>
<p>“Llamó Jesús a los doce, los envió de dos en dos y les dio poder” (Mc 6, 7).</p>
<p>In lak’e’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Ti le evangelio bejlae’ ku tsikbatik ti to’on bix ku t’aanikoon Jesús yéetel bix ku tuxtiko’on meyaj. Tu lakalo’on yaan ti to’on jun p’eel t’aan u betmaj to’on, je bix ti le profetas, le apostoleso’obo ti tu lakal ma’ax u k’anma’ le okjao’ jesús ku tuxtiko’on meyaj.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor.</p>
<p>El pasado viernes 12 de julio acudimos a nuestra cita en el Tepeyac, como cada año, en nombre de todos los yucatecos y nuestros demás seres queridos. Ante todo, le dimos gracias a nuestra Madre por su protección durante el pasado huracán Beryl, así como por todas las gracias que Dios ha derramado sobre nosotros con la intercesión de su Hijo. Hemos orado ante la Morenita por todas las necesidades del mundo, las de nuestro Estado, las de México, sin faltar la importante oración por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.</p>
<p>Además, ayer sábado 13 de julio, conferí el Orden del Episcopado a Mons. Víctor Cárabes Chávez M.N.M., religioso de la congregación de los Misioneros de María Niña, quien antes en Mérida estaba al frente de la “Casa Hogar de Yucatán”, y ahora elegido por el Papa Francisco como Obispo de la Diócesis de Tenancingo, Estado de México, el cual nos acompañó antes de su ordenación, a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.</p>
<p>También le pedimos a nuestro buen Padre Dios, por intercesión de la Virgen de Guadalupe, por los nuevos gobernadores elegidos en México, así como por todos los nuevos presidentes municipales y diputados, pidiendo que todos puedan corresponder a lo que prometieron en su campaña, tanto como a lo que el pueblo mexicano espera de ellos. También le pediremos que se establezca la paz en todo México, pues mientras ésta no exista, siempre la violencia e inseguridad serán una amenaza para nuestro Estado. También oramos para que se fortalezca la democracia en México, con la independencia y fortaleza de los tres poderes.</p>
<p>A propósito de elecciones, tú y yo cuando éramos pequeños no podíamos elegir en asuntos importantes como nuestra salud y nuestra educación, sino que nuestros padres tomaban esas decisiones por nosotros. Poco a poco, sobre todo a partir de la adolescencia, ya tratábamos de hacer valer nuestra voluntad para elegir lo que nos gustaba. Un poco más adelante fuimos aclarando en nuestra mente y nuestro corazón la elección por una carrera o por un estilo de vida. Desde pequeño yo había elegido el sacerdocio como estilo de vida, pero tuve que esperar a la edad conveniente que en mi caso fueron los quince años, para ingresar al Seminario. Muchos de ustedes eligieron a la mujer o al hombre que desde pequeños les había gustado. En la vida siempre hay oportunidad de nuevas elecciones, sin romper con los compromisos de vida que ya tenemos.</p>
<p>Con la enseñanza que hoy nos transmite san Pablo en la segunda lectura, tomada de su Carta a los Efesios, recordamos que cada uno de nosotros es un elegido por Dios nuestro Señor, antes de todos los siglos. Dios nos eligió para un propósito, para que fuésemos santos e inmaculados ante Él por el amor. Dios no nos ha elegido para la mediocridad cristiana, para simplemente evitar el mal, sino que nos eligió para la santidad, para eso fuimos bautizados. Si creemos y tomamos en serio esta elección, tenemos por delante muchos retos que afrontar, para buscar siempre el crecimiento espiritual, pues quien no lo esté buscando ya está cayendo en la conformidad y en la mediocridad.</p>
<p>Los jóvenes que están ahora tomando decisiones importantes y trascendentes para su vida, las harán con más gozo, paz y seguridad al saberse elegidos por Dios y comportarse así en consecuencia. Ahora bien, aún tú como adulto, si te sabes elegido, recuerda que esta elección de Dios por ti envuelve todas las demás, pequeñas y grandes, como tu carrera, tu matrimonio y otras futuras decisiones que tú ahora no sospechas, pero para las que puedes ser llamado por Dios.</p>
<p>Sólo por poner algún ejemplo, a los hombres casados que creen que ya todo está resuelto en sus vidas, el Señor los podría llamar al Diaconado Permanente. De igual modo, tanto a mujeres y hombres, Dios los podría elegir para ser Ministros Extraordinarios de la Comunión, así como para algún otro servicio en la Iglesia o en la sociedad, que pudiera dar un giro inesperado a sus vidas.</p>
<figure id="attachment_158114" aria-describedby="caption-attachment-158114" style="width: 229px" class="wp-caption alignleft"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-158114" src="https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/07/el-profeta-Amos.jpg" alt="El profeta Amós" width="229" height="300" srcset="https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/07/el-profeta-Amos.jpg 229w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/07/el-profeta-Amos-20x26.jpg 20w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/07/el-profeta-Amos-37x48.jpg 37w" sizes="(max-width: 229px) 100vw, 229px" /><figcaption id="caption-attachment-158114" class="wp-caption-text">Profeta Amós</figcaption></figure>
<p>El profeta Amós nos dice en la primera lectura de hoy, que él no era profeta, ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. Sin importar esto, el Señor lo llamó detrás del rebaño y le dijo: “Ve y profetiza” (Am 7, 12-15). Otros profetas tomaban su oficio como un “modus vivendi”, recibiendo un salario. En cambio, a él lo rechazaban porque su profecía no era favorable al rey; sin embargo, se mantuvo firme en su tarea porque le había sido asignada por Dios mismo, sin otro salario que el que Dios promete a sus amigos. Debes estar atento, pues el llamado puede llegar en cualquier momento y darle un giro a tu vida como le sucedió a Amós.</p>
<p>Para cada uno de los doce apóstoles, la vida dio un giro inesperado al encontrarse con Cristo. De tal modo los cautivó Jesús con su manera de hablar, con el contenido de su enseñanza, con el modo de tratar a todos los hombres y mujeres, ricos y pobres, pequeños y grandes, sanos y enfermos, sabios e ignorantes, santos y pecadores, que los convenció de dejarlo todo para seguirlo a él. Así dejaron entonces su casa, su familia, su trabajo; fue un cambio totalmente radical para ellos.</p>
<p>Inesperado también fue el momento en el que Jesús los envió a su primera misión. Los envió de dos en dos, indicando desde entonces que, entre sus discípulos, no había lugar para los individualismos protagónicos de los que quieren sobresalir sobre los demás. Les dio poder sobre los espíritus inmundos, un poder que no es para sentirse superiores a los demás, sino para servirlos en nombre de Cristo. Pensemos en que Judas Iscariote también recibió este poder y por su medio se obraron milagros; sin embargo, se condenó por su traición.</p>
<p>No le demos tanta importancia a los milagros, como quienes se dedican a andar “cazando” milagros por aquí y por allá, pues una persona de fe aprende a verlos con naturalidad, a encontrar en lo natural y ordinario de cada día los continuos milagros del Señor. Tener algún poder en esta vida siempre es un riesgo para el espíritu, si no aprendemos a verlo como una gran oportunidad para servir.</p>
<p>Fue una experiencia de verdadera fe para ellos ponerse en camino como Jesús los enviaba, sin pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino solamente un bastón, sandalias y una sola túnica. Hombres de trabajo, buenos administradores de su casa, ahora eran llamados a confiar en la Providencia y a tener la humildad de aprender a estirar la mano y dar las gracias. No veamos esto como algo muy lejano que no tiene nada que ver con nuestras vidas, pues sólo Dios sabe lo que en un futuro tiene reservado para ti. Vale la pena decirle sí al Señor: si tú te abandonas a su voluntad, descubrirás que Él no se deja ganar en generosidad.</p>
<p>Jóvenes, adolescentes y niños, les envío a ustedes un mensaje particular felicitándoles por el año escolar que han terminado. Disfruten de sus merecidas vacaciones. Aprovéchenlas para recuperarse en la materia en la que no les haya ido muy bien, también para tomar algún curso, para practicar algún deporte, para fortalecer su relación con Dios nuestro Señor, recibiendo los sacramentos, viviendo en una oración de verdadera y continua comunicación con Él. En la medida en que las circunstancias lo permitan, vean además si pueden hacer algún apostolado de servicio a sus hermanos, teniendo presente que ayudar en los quehaceres del hogar es un servicio primordial.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<a href="https://arquidiocesisdeyucatan.org.mx/"><strong>Arzobispo de Yucatán</strong></a></p>
<p><em><strong>Te puede interesar: <a title="Homilía hoy domingo 7 de julio: “Todos honran a un profeta menos los de su tierra”" href="https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-7-de-julio-todos-honran-a-un-profeta-menos-los-de-su-tierra/">Homilía hoy domingo 7 de julio: “Todos honran a un profeta menos los de su tierra”</a></strong></em></p>
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		<title>Homilía hoy domingo 7 de julio: “Todos honran a un profeta menos los de su tierra”</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-7-de-julio-todos-honran-a-un-profeta-menos-los-de-su-tierra/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jul 2024 16:58:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[Arzobispo]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Homilía por el Arzobispo de Yucatán, hoy domingo 7 de julio de 2024. XIV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B EZ 2, 2-5; 2 COR 12, 7-10; MC 6, 1-6. “todos honran a un profeta menos los de su tierra” (mc 6, 4). In laak’e’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Ti&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Homilía por el Arzobispo de Yucatán, hoy domingo 7 de julio de 2024. XIV Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B EZ 2, 2-5; 2 COR 12, 7-10; MC 6, 1-6.</p>
<p>“todos honran a un profeta menos los de su tierra” (mc 6, 4).</p>
<p>In laak’e’ex ka t’ane’ex ich maaya, kin tsikike’ex yéetel kimak óolal. Ti le evangelio bejlae’ Jesuse ku suut tu kajal Nazaret, utial u kansaj ichil u láak’o’ob, le lo’oba u k’ajolo’ob Jesús tak tu chichanil. Ba’ale letiobe má tu oksaj oltiko’ob u t’aan. Bey xan to’on talam k-ilik utsil ti le maxo’ob yaan tek bak’ pacho. Jajal Diose ku t’aaniko’on yéetel le maxo’ob yano’ob tek tselo.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor en este décimo cuarto domingo del Tiempo Ordinario.</p>
<p>Ya que ha pasado el huracán Beryl, debemos dar gracias a Dios por el saldo blanco en nuestra Península, así como por la civilidad de todos al aceptar las indicaciones de nuestras autoridades y tomar las precauciones debidas. Estemos atentos para conocer las necesidades que pasan algunos hermanos ofreciéndoles nuestra ayuda fraterna.</p>
<p>La palabra profeta significa literalmente “el que habla en nombre de otro”, pero siempre se aplica a los hombres y mujeres que hablan en nombre de Dios. En Israel ser profeta era una profesión por la que éstos recibían un salario de parte de las autoridades; sin embargo, había también aquellos que no profetizaban para ganar un salario, ni mucho menos para agradar con su predicación a las autoridades del pueblo.</p>
<p>En la primera lectura tenemos el caso del profeta Ezequiel. Se trata del momento en el que el profeta tiene un encuentro con el Señor, quien lo envía a predicar, pero le advierte que el pueblo al que lo envía es un pueblo rebelde. Por eso le dice: “Y ellos, te escuchen o no, porque son una raza rebelde, sabrán que hay un profeta en medio de ellos” (Ez 2, 5).</p>
<p>A Ezequiel, al igual que a los demás profetas por vocación, así como al mismo Cristo, les quedan las palabras del Salmo 122, que hemos proclamado: “Ten piedad de nosotros, ten piedad, porque estamos, Señor, hartos de injurias; saturados estamos de desprecios, de insolencias y burlas”. No ser bien recibido en tu propio pueblo fue para Jesús una verdadera injuria, un verdadero desprecio.</p>
<p>Jesús es el Profeta por excelencia, pues viene con la autoridad de Hijo del Padre, a transmitir lo que él mismo atestiguó junto al Padre. Él es la Palabra hecha carne, que conmueve con su predicación a cuantos le escuchan. El evangelio de hoy nos narra la ocasión en la que Jesús, después de haber iniciado su ministerio público, de ser seguido por multitudes y de haber obrado milagros, llega a su propia ciudad de Nazaret, donde se había criado, para predicar ahí, entre sus familiares, amigos y vecinos. Cuanta ilusión habría en el corazón de Jesús al llegar a predicar en la sinagoga de su pueblo.</p>
<p>Llegó ahí junto con sus discípulos, y fue hasta el sábado, estando reunida la población en la sinagoga, cuando Jesús predicó a sus paisanos. Éstos quedaron asombrados, pero se llenaron de inquietudes al pensar en el origen de Jesús, pues si lo conocían bien a él y a sus familiares, decía entonces la gente: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros?” (Mc 6, 2).</p>
<p>Al darse cuenta Jesús de los comentarios de la gente se sintió decepcionado por su incredulidad, diciendo una frase que ha trascendido y se usa en varios espacios, no solamente en el religioso. Dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa” (Mc 6, 4). Dice el texto que ahí no pudo obrar ningún milagro. Alguien podría pensar que los hubiera podido “apantallar” con algunos milagros, pero Jesús no malgasta sus milagros, obrándolos sólo en la gente que tuviera fe en él. De todos modos, curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos.</p>
<p>La verdadera fe nunca puede ser obligada, no existen argumentos para convencer a un incrédulo. Muchos han visto milagros y no los han reconocido como tales, sino que les buscan argumentos supuestamente lógicos para explicarlos. En cambio, un creyente no necesita de los milagros para creer.</p>
<p>Debe haber sido muy doloroso para Jesús que su propia gente no creyera en él, pues dice el texto que: “Estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente” (Mc 6, 6). ¿Que dirá Jesús de la gente de nuestro tiempo, que se ha alejado de Dios para creer solamente en lo que se puede medir y cuantificar, así como lo que la pobre ciencia alcanza a explicar?</p>
<p>De todos modos, no nos toca criticar ni juzgar a quienes no creen, sino más bien cuestionarnos a nosotros mismos sobre qué nos falta a los creyentes en Dios para convencer con nuestra forma de vivir, así como para traer a Cristo a tantas personas que nos rodean. También podemos pensar qué tanto me ha faltado creer en la obra buena que Dios ha realizado en algunas personas que conozco desde hace mucho tiempo.</p>
<p>En la segunda lectura de hoy, san Pablo, en su Segunda Carta a los Corintios, nos ofrece un doble testimonio de sí mismo. En primer lugar, él ha tenido revelaciones sublimes, es decir, que ha podido conocer grandes misterios de Dios en sus oraciones en forma de contemplación. Esto le ha ocurrido a muchos santos y santas en la historia de la Iglesia. El otro testimonio es que nuestro Señor la ha permitido vivir experiencias de gran sufrimiento. Él habla de una espina clavada en su carne, sin especificar de cual enfermedad se trata, y aunque ha pedido ser liberado de ese sufrimiento, ha continuado con éste. Ante ello, la respuesta de Dios sólo fue ésta: “Te basta mi gracia, porque mi poder se manifiesta en la debilidad” (2 Cor 12, 9). Así, el Apóstol explica que la enfermedad le sirve para no llenarse de soberbia ante las revelaciones que alcanza.</p>
<p>Una vez más comprueba con su propia experiencia lo que él mismo dice en su Carta a los Romanos: “Todo contribuye al bien en aquellos que aman a Dios” (Rm 8, 28). Esto es lo contrario del pensamiento del mundo, que procura el éxito a toda costa. San Pablo dice que vive contento en medio de todas sus “debilidades, los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo” (2 Cor 12, 10), y que entre más débil se siente, en realidad es más fuerte.</p>
<p>Otra vez la Palabra de Dios nos recuerda que las enfermedades no son castigos del Señor, incluso que hasta las personas más santas pueden padecer las peores y más molestas enfermedades. Hoy por hoy, circulan en las redes sociales testimonios de personas con capacidades diferentes que se han superado incluso logrando hacer cosas que las personas “normales” no hemos aprendido a hacer, como nadar, escribir un libro o dar una conferencia. Algunos de ellos están privados de brazos y piernas, algunos son ciegos o tienen otras limitaciones o capacidades diferentes.</p>
<p>Si nos acercamos al Señor en medio de nuestras angustias, aún en el momento que parece que ya no podemos soportar más, podremos escuchar en nuestro corazón el consuelo de Dios que nos dice como a san Pablo: “Te basta mi gracia”.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p><em><strong>Te puede interesar: <a title="Homilía hoy 30 de junio 2024: “¡Talitá Kum!, ¡Óyeme, niña, levántate!" href="https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-30-de-junio-2024-talita-kum-oyeme-nina-levantate/">Homilía hoy 30 de junio 2024: “¡Talitá Kum!, ¡Óyeme, niña, levántate!</a></strong></em></p>
<p>The post <a href="https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-hoy-domingo-7-de-julio-todos-honran-a-un-profeta-menos-los-de-su-tierra/">Homilía hoy domingo 7 de julio: “Todos honran a un profeta menos los de su tierra”</a> appeared first on <a href="https://lachispadeyucatan.com">La Chispa Yucatan</a>.</p>
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		<item>
		<title>HOMILÍA VII DOMINGO DE PASCUA LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-vii-domingo-de-pascua-la-ascension-del-senor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eliza Ongay]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 May 2024 14:51:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[#Yucatan]]></category>
		<category><![CDATA[Arzobispo]]></category>
		<category><![CDATA[Gustavo Rodríguez Vega]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios” (Mc 16, 19). In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Bejla’e’ K’iinbesik u k’iinil úuchik u na’akal Jesús te’e ka’ano’. Ma’ bin u tia’al u p’ajtiko’oni’ bine’ u ti’al ka’a k- bise’ u ma’alobil T’aanil ti’ tu láakal máako’ob, yéetel&#8230;</p>
<p>The post <a href="https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-vii-domingo-de-pascua-la-ascension-del-senor/">HOMILÍA VII DOMINGO DE PASCUA LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR</a> appeared first on <a href="https://lachispadeyucatan.com">La Chispa Yucatan</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios” (Mc 16, 19).</strong></p>
<p>In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Bejla’e’ K’iinbesik u k’iinil úuchik u na’akal Jesús te’e ka’ano’. Ma’ bin u tia’al u p’ajtiko’oni’ bine’ u ti’al ka’a k- bise’ u ma’alobil T’aanil ti’ tu láakal máako’ob, yéetel u múuk’il beyxan u bejil Espiritu Santo. Le betike u láak’ domingo K’iinbesik Pentecostés. Ko’one’ex ki’imak óoltik u ts’o’ok semana Pascua.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-131306 aligncenter" src="https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/05/VI-Domingo-de-Pascua-2024-Ciclo-B-web-1024x538-1-300x158.webp" alt="" width="300" height="158" srcset="https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/05/VI-Domingo-de-Pascua-2024-Ciclo-B-web-1024x538-1-300x158.webp 300w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/05/VI-Domingo-de-Pascua-2024-Ciclo-B-web-1024x538-1-20x11.webp 20w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/05/VI-Domingo-de-Pascua-2024-Ciclo-B-web-1024x538-1-91x48.webp 91w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor, quien hoy ascendió a los cielos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La primera lectura es del Libro de los Hechos de los Apóstoles como lo ha sido durante todo el Tiempo de Pascua, pero ahora nos regresamos al inicio del texto, donde el autor, que es san Lucas, se dirige a su destinatario, que es un tal “Teófilo”; así que podría tratarse de una persona en concreto que llevaba ese nombre, así como de un nombre genérico, pues “Teófilo” significa “amigo de Dios”, y por lo tanto, está dirigido a ti, a mi y a todos los amigos de Dios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En principio, se refiere al primer libro y su contenido, el cual no es otro sino el tercer evangelio, el de san Lucas, que narra todo lo que Jesús hizo y dijo. Ahora viene el libro actual en el que narrará el nacimiento de la Iglesia y su desarrollo en los primeros años del cristianismo, mismo que inicia, repitiendo la narración del momento de la Ascensión del Señor, para conectar ambos libros, que son una sola obra en dos partes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Destaca el hecho de que Jesús les ordena que permanezcan en Jerusalén en espera del Espíritu Santo, que vendrá a bautizarlos conforme a la promesa del Padre. Luego resalta la pregunta que le hacen a Jesús: “Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?” (Hch 1, 6), pues con esa pregunta denotan que no entendieron el mensaje ni la misión de Jesús, ya que sólo mantenían la esperanza del restablecimiento del reino de Israel, mientras que Jesús vino a anunciar un Reino Universal para los creyentes de cualquier nación. Pero Jesús no se desespera ante esta pregunta, sino que aprovecha para anunciar al Espíritu que vendrá sobre ellos y los fortalecerá para ser sus testigos “en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los últimos rincones de la tierra” (Hch 1, 8).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>También destaca en este relato el dulce reproche de los ángeles que les dicen que ya no sigan ahí parados mirando al cielo. La Iglesia no nació para estar parada y viendo al cielo, sino que su vocación es misionera, para estar atenta a las realidades de este mundo, para iluminarlas con la luz del Evangelio. Jesús no bajará del cielo para solucionar nuestros problemas, pero está junto a nosotros de un modo nuevo para que, alentados por su Espíritu, nosotros los enfrentemos con los criterios de Dios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El texto de la segunda lectura está tomado de la Carta a los Efesios. Aquí el Apóstol exhorta a los efesios, y por el mismo medio, Dios nos exhorta hoy a nosotros para vivir en la unidad, esto significa vivir una vida digna de nuestra vocación. Donde hay unión ahí está el Espíritu Santo, don de lo alto; mientras que donde hay rivalidades y divisiones está el espíritu del mal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pidamos al Señor que se mantenga la unidad dentro y fuera de la Iglesia antes, en y después de que termine este período electoral, que en muchos lugares de México ha derramado la sangre de tantos hermanos y hermanas. Demos cabida al Espíritu Santo entre nosotros, en cada corazón, porque él es Espíritu de Unidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El texto hace referencia a la Ascensión del Señor de una manera muy positiva. No como un redentor que nos abandona, sino como un triunfador que “subiendo a las alturas, llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres” (Ef 4, 8). Entre los dones que deja están todas las encomiendas particulares, para que entre todos construyamos el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En seguida hay unas palabras que le dan sentido a nuestra fe, expresando que Jesús está sentado a la derecha del Padre, a donde llegó llevando nuestra humanidad, para reinar junto a Él. Dice el texto: “¿Y qué quiere decir “subió”? Que primero bajó a lo profundo de la tierra. Y el que bajó es el mismo que subió a lo más alto de los cielos, para llenarlo todo” (Ef 4, 9-10).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los marinos, echan el ancla al fondo del mar para mantenerse en el lugar en que quieren permanecer y estar seguros, mientras que los creyentes, con la Ascensión de Jesús, tenemos nuestra ancla echada hacia lo alto del cielo; lo que nos da la esperanza cierta de poder llegar a donde él ha llegado y nos espera. En María, madre de Jesús y madre nuestra, tenemos una segunda ancla, que fortalece aún más nuestra esperanza de llegar a donde ella está ahora, junto a su Hijo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En el santo evangelio de hoy, según san Marcos, tenemos otro aspecto importante de la Ascensión, es decir, que Jesús hizo una última encomienda, el mandato solemne al enviar a los discípulos a evangelizar. Les dice: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura” (Mc 16, 15). Esta tarea es de todos los miembros de la Iglesia, no es sólo de los clérigos. Hay algunos envíos oficiales de parte de la autoridad del Papa o de un obispo, pero cada bautizado debe saberse permanentemente enviado, para que, en medio de su familia y en medio de sus quehaceres, pueda estar siempre llevando la Buena Nueva con su testimonio de vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Luego el evangelista de una manera muy breve, clara y sencilla, habla de la Ascensión en pocas palabras diciendo: “El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios” (Mc 16, 19). La Ascensión de Jesús fue un gesto muy claro para señalar que su tarea estaba plenamente cumplida, y que ahora tocaba a sus discípulos continuar la obra en cuanto recibieran al Espíritu. San Marcos pone como acto seguido a la Ascensión el hecho de la evangelización. Dice: “Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían” (Mc 16, 20).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Alguien podría preguntar ¿dónde están los milagros? Efectivamente, la primera evangelización fue acompañada de abundantes milagros, como para acreditar o confirmar, como dice el texto, su predicación. Sin embargo, a lo largo de estos dos mil años no han faltado los milagros, y de hecho, cada celebración Eucarística es un milagro nuevo del Señor que se hace presente y se nos entrega en su Cuerpo y en su Sangre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hay otras palabras de este texto que conviene reflexionar, donde dice: “El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado” (Mc 16, 16). Si se interpreta mal este versículo se puede creer que luego de estar bautizado ya estamos salvados en automático. La inmensa mayoría de nosotros fuimos bautizados de niños; pero sea de niños o de adultos, son necesarias siempre las obras que demuestran la fe.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los que fuimos bautizados de niños, fuimos bautizados en la fe de nuestros padres, pero luego tenemos toda una vida para tomar personalmente nuestra fe y hacerla vida. Hay dos momentos singulares donde hacemos nuestra la fe en la que fuimos bautizados, en la Primera Comunión y en la Confirmación, por algo sostenemos una vela en nuestras manos, pues su luz significa nuestra fe que estamos dispuestos a cuidar y a compartir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Siempre es la vida de caridad la que da sello de autenticidad a nuestra fe. Por algo dice san Pablo en la Carta a los Gálatas que, como seguidores de Cristo Jesús, lo que importa es la “fe que actúa por medio del amor” (Ga 5, 6). Y como dice el apóstol Santiago en su carta: “De la misma manera que un cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta” (Sant 2, 26).</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo resucitado!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"> +Gustavo Rodríguez Vega</p>
<p style="text-align: center;">Arzobispo de Yucatán</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor: “Jesús debía resucitar de entre los muertos”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 Mar 2024 15:58:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[Arzobispo]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
		<category><![CDATA[semana santa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Homilía: Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor. Ciclo B Hch 10, 34. 37-43; 1 Cor 5, 6-8 o bien Col 3, 1-4; Jn 20, 1-9 o bien, Mc 16, 1-7, o en la tarde Lc 24, 13-35. “Jesús debía resucitar de entre los muertos” (Jn 20, 9). In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Homilía: Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor. Ciclo B Hch 10, 34. 37-43; 1 Cor 5, 6-8 o bien Col 3, 1-4; Jn 20, 1-9 o bien, Mc 16, 1-7, o en la tarde Lc 24, 13-35.</p>
<p><strong>“Jesús debía resucitar de entre los muertos” (Jn 20, 9).</strong></p>
<p>In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal beyxan kin tsikike’ex yéetel ya’abach ki’imak óolal tumen Jesús Ki’ichkelem Yuume’ ts’o’ok u Ka’aputkuxtal. Lela’ leti’ u Pascua Cristo, u ti’al líiktsik óolal yéetel ki’imak óolal tumen ku ts’áik aaláab óolal utial putkuxtal. Le kíimilo’ ma’ u ts’o’oki’, mina’an ti’ u ts’o’ok t’aan.<br />
Le yáaxo’ob jach ki’imakchajo’ob u yóolobe’ leti’e le ko’olelo’obo bino’ob te’e sepulcro u ti’al u beetko’ob uts tu wíinklil Jesús; yéetel lela’ na’atik le máax yaan yaabila’ ichil ti’e ku ts’áik ya’ab u yóolal, leti’ob xane’ jach ki’imak u yóolo’ob. Ko’one’ex kuxtal yéetel ki’imak óolal ichilo’on ko’one’ex chupik pukts’ik’al yéetel ki’imak óolal, tumen Yuume’ Ka’putuxtaji ¡Aleluya!</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor, en este glorioso domingo de Pascua: ¡Aleluya, hermanos, Cristo ha resucitado!</p>
<p>Desde hoy, y durante toda la cincuentena de pascua no escucharemos lecturas del Antiguo Testamento, porque en la resurrección de Cristo todo es nuevo. En cambio, iremos leyendo todo el Libro de los Hechos de los Apóstoles, el cual es como la segunda parte del evangelio de san Lucas, pues el mismo evangelista escribió este libro como una segunda parte de su obra. El libro trata sobre cómo nació la Iglesia y como tuvo su primer desarrollo con la obra evangelizadora de los apóstoles, los cuales iban fundando iglesias y dejando en cada una un obispo, presbíteros y diáconos a cargo de ellas. El libro terminará, pero en realidad permanece abierto, porque la historia de la Iglesia se sigue escribiendo hoy en día, y el protagonista continúa siendo el mismo: es el Espíritu Santo, quien va escribiendo derecho, a pesar de nuestros renglones a veces muy chuecos.</p>
<p>Lo más sobresaliente es el testimonio que van dando los Apóstoles sobre la resurrección de Cristo, y como a algunos les va costando la vida, tal como sigue sucediendo en el momento actual. En el pasaje de hoy dicen los Apóstoles, que ellos, después de la muerte y resurrección de Jesús, han comido y bebido con él, como testigos escogidos de antemano. Pero antes dicen que Jesús pasó haciendo el bien, lo cual es un claro reproche a las autoridades que lo acusaron en falso, pagando mal con bien.</p>
<p>También es importante subrayar que ellos declaran que tienen el mandato de Jesús de predicar como lo están haciendo. Dicen: “Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos” (Hch 10, 42). La esencia de la Iglesia y la razón de su existencia es continuar cumpliendo con ese mandato, de evangelizar anunciando la resurrección de Cristo. Todo cuanto hace la Iglesia es para propagar su fe, predicando en las homilías y en la catequesis; celebrando la fe en cada Eucaristía y en cada sacramento; haciendo brillar la fe en cada obra de caridad y de justicia, es decir, en la construcción del Reino de los cielos.</p>
<p>El Salmo 117 que hoy entonamos, expresa nuestra alegría y nuestra convicción, pues en él proclamamos: “Este es el día del triunfo del Señor. Aleluya”. Lo entonaremos durante toda esta semana de la Octava de Pascua, en la que cada día celebramos con la misma solemnidad. Al resucitar Cristo, la Iglesia puede proclamar con convicción que “La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular”. Con la misma convicción lo proclamamos hoy, ya que esa piedra la siguen rechazando muchos, y continúa siendo la piedra angular para construir una humanidad nueva.</p>
<figure id="attachment_129941" aria-describedby="caption-attachment-129941" style="width: 950px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-full wp-image-129941" src="https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/03/Jesus-recusitado.jpg" alt="Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor: “Jesús debía resucitar de entre los muertos”" width="950" height="496" srcset="https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/03/Jesus-recusitado.jpg 950w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/03/Jesus-recusitado-300x157.jpg 300w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/03/Jesus-recusitado-768x401.jpg 768w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/03/Jesus-recusitado-370x193.jpg 370w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/03/Jesus-recusitado-800x418.jpg 800w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/03/Jesus-recusitado-740x386.jpg 740w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/03/Jesus-recusitado-20x10.jpg 20w, https://lachispadeyucatan.com/wp-content/uploads/2024/03/Jesus-recusitado-92x48.jpg 92w" sizes="(max-width: 950px) 100vw, 950px" /><figcaption id="caption-attachment-129941" class="wp-caption-text">Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor: “Jesús debía resucitar de entre los muertos”</figcaption></figure>
<p>En su Primera Carta a los Corintios, san Pablo nos exhorta a tirar fuera la vieja levadura. Es decir que, si ya nos hemos convertido, hemos sido perdonados por la muerte y resurrección de Cristo; ahora es necesario alejarnos de las malas influencias, los ambientes y personas que pueden hacernos regresar al mal camino. Nos invita a celebrar la Pascua con el pan sin levadura, que es de sinceridad y de verdad, no de apariencia.</p>
<p>Hoy corresponde el evangelio según san Juan. Comienza por decir que estaba todavía oscuro en el primer día después del sábado, es decir, el que desde entonces comenzó a llamarse el “Dies Domini”, “Dominicus” o “Domingo”, en el que ya no celebramos la creación, como lo hacen los judíos, sino que celebramos la re-creación, por la restauración realizada en Cristo.</p>
<p>Aquí se habla sólo de María Magdalena, quien viene al sepulcro para embalsamar el cuerpo de Jesús, y no se menciona a las otras mujeres, porque Juan quiere ver representada a la Iglesia en la persona de esta mujer en particular. Al encontrar removida la piedra del sepulcro corre a dar aviso a Pedro, reconociéndole su autoridad, aunque sea ella la del valor por haber venido a buscar el cuerpo del Maestro.</p>
<p>De inmediato, Pedro y Juan corren al sepulcro, entonces al llegar Juan se detiene para esperar a que Pedro llegue y entre primero al sepulcro. No cabe duda que el apóstol Juan es un gran ejemplo para los jóvenes y para todos, en que le demos su lugar a los mayores en edad o en autoridad.</p>
<p>Al llegar Pedro, constata la resurrección, pues si se tratara de un robo del cuerpo no habría motivo para el orden que encontraron. Además, ellos tenían la promesa de Jesús de que iba a resucitar. Dice el texto que: “Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte” (Jn 20, 7). Ese sudario puede ser la famosa Sábana Santa que hoy se venera, de la que no hay pruebas suficientes contrarias a que no lo fuera. La sola posibilidad de que lo sea, ya la convierte en un signo maravilloso.</p>
<p>Posteriormente, Juan da su testimonio personal de que al entrar vio y creyó, y con toda humildad reconoce su ignorancia confesando como dice: “Hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos” (Jn 20, 9). En efecto, además de que Jesús se los había anunciado, ya las Escrituras lo habían anunciado antes.</p>
<p>Vivamos, pues, como resucitados, una vida nueva según el ejemplo de Cristo. Cuidemos la vida de la naturaleza, nuestra Casa Común, pero mucho más, cuidemos de la vida humana, desde el primer momento de su concepción, hasta el último momento de su muerte natural. Recordemos que el primero de los derechos humanos es el derecho a la vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Les invito a proclamar la secuencia pascual del día de hoy:</p>
<p><em>Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza<br />
a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.</em></p>
<p><em>Cordero sin pecado, que a las ovejas salva,<br />
a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.</em></p>
<p><em>Lucharon vida y muerte en singular batalla,<br />
y, muerto el que es la vida, triunfante se levanta.</em></p>
<p><em>“¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?”<br />
“A mi Señor glorioso, la tumba abandonada.</em></p>
<p><em>Los ángeles testigos, sudarios y mortaja.<br />
¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!</em></p>
<p><em>Vengan a Galilea, allí el Señor aguarda;<br />
allí verán los suyos la gloria de la Pascua”.</em></p>
<p><em>Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia<br />
que estás resucitado; la muerte en ti no manda.</em></p>
<p><em>Rey vencedor, apiádate de la miseria humana<br />
y da a tus fieles parte en tu victoria santa. Amén.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Que tengan todos una muy feliz semana en la Octava de la Pascua.</p>
<p>¡Sea alabado Jesucristo Resucitado!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>+ Gustavo Rodríguez Vega<br />
Arzobispo de Yucatán</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Homilía: III domingo de adviento, “gaudete”</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-iii-domingo-de-adviento-gaudete/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 Dec 2023 15:03:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[Arzobispo]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>In láak’e’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Le u k’iinbejsa’ bejla’e’ yaan u jach Kili’ich toj noj k’iino’ob yéetel u ki’imak óolalil, k’ajóolta’an u óoxp’éel domingo ichil u síijil Jesús, bey domingo “Gaudete” u k’áat ya’ale’ Ki’imakchak a wóole’ex. Lelá u k’aat t’aantiko’ob ti’olal le k’iino’ob náads u taal u síijil&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>In láak’e’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Le u k’iinbejsa’ bejla’e’ yaan u jach Kili’ich toj noj k’iino’ob yéetel u ki’imak óolalil, k’ajóolta’an u óoxp’éel domingo ichil u síijil Jesús, bey domingo “Gaudete” u k’áat ya’ale’ Ki’imakchak a wóole’ex. Lelá u k’aat t’aantiko’ob ti’olal le k’iino’ob náads u taal u síijil Jesús.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor en este tercer domingo del tiempo de Adviento, domingo tradicionalmente llamado “Gaudete”, que significa “Alégrense”.</p>
<p>En este domingo toca encender la vela color de rosa de la corona de Adviento, y algunos sacerdotes usarán hoy este color de ornamento para celebrar la santa misa. Este color es signo de la alegría que nos produce el objeto de nuestra espera. Casi todas las mujeres que llevan en su vientre un hijo, por más que tengan incomodidades y sobrelleven sacrificios por su embarazo, mantienen la alegría a causa del niño que esperan. Hay muchas otras cosas que podemos esperar con alegría, pero nada produce tanto gozo como el niño que está por nacer.</p>
<p>Nosotros esperamos celebrar la Navidad, es decir, el nacimiento del “Niño” con mayúscula, que ha significado el centro de nuestra historia. Por eso la liturgia de la Iglesia en los templos nos hace vivir el memorial, es decir, el recuerdo vivo de una realidad que se actualiza. Pues no es algo sólo de nuestra memoria o de la historia, sino que toca a cada ser humano en cualquier época. Son muchas las cosas que se hacen en casa en esta fiesta, con un sentido cuasilitúrgico: el nacimiento, el pino, los adornos, las posadas, los regalos (especialmente los que se dan a los niños), los cánticos; todo nos ayuda a vivir la memoria que sigue dando sentido a nuestra existencia.</p>
<p>El hombre que ha vivido la más perfecta alegría es el mismo Hijo de Dios encarnado. En el pasaje de hoy en la primera lectura, el profeta Isaías nos anuncia al Mesías que ha de venir, y pone en sus labios las siguientes palabras: “Me alegro en el Señor con toda el alma y me lleno de júbilo en mi Dios, porque me revistió con vestiduras de salvación y me cubrió con un manto de justicia, como el novio que se pone la corona, como la novia que se adorna con sus joyas” (Is 61, 10). Cuando Jesús vivió entre nosotros, también hizo notar su alegría, como cuando dice el evangelio que: “En ese momento, Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo” (Lc 10, 21).</p>
<p>Fijémonos bien en que el pasaje de Isaías compara la alegría del Mesías con la alegría de un novio, que se engalana para su boda, o la de una novia, que se adorna con sus joyas. Ya se había figurado en otros pasajes del Antiguo Testamento el amor de Yahvé-Dios por su pueblo Israel, como el de un enamorado esposo. También algunos pasajes del nuevo Testamento nos hablan de este simbolismo, como cuando Jesús predica el Reino de Dios bajo la figura de un banquete de bodas, también cuando san Pablo, en su Carta a los Efesios, pone como modelo para los esposos cristianos la relación que existe entre Cristo el Esposo y su Esposa la Iglesia; o la alegría de las bodas del Cordero con su esposa la Iglesia, que aparece en el Apocalipsis.</p>
<p>Igualmente, los Santos Padres de la Iglesia han hablado de la Navidad como el inicio de las Bodas del Señor con su pueblo. De hecho, la liturgia del tiempo de Navidad en algunos momentos cita el pasaje de las bodas de Caná. La alegría de las bodas se anuncia e inicia desde ahora. Dice el himno del Oficio de Lectura del día de hoy en la Liturgia de las Horas: “Ya la tierra reclama su fruto y de bodas se anuncia alegría; el Señor que en los cielos habita se hizo carne en la Virgen María”.</p>
<p>El salmo responsorial de hoy, no es sino un pasaje del evangelio de san Lucas que nos trae la alegría de la Santísima Virgen expresada en su cántico, que nosotros hemos proclamado diciendo: “Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador” (Lc 1, 47). No ha habido pues, ni habrá en la historia, ninguna mujer más feliz que María, por ser la más santa. Ella es la que experimentó la alegría más profunda, a pesar de haber pasado por tantos trabajos y sacrificios; sobre todo, por haber participado como nadie de la pasión de su Hijo.</p>
<p>En el pasaje de hoy de la Primera Carta a los Tesalonicenses, san Pablo llama a aquellos cristianos a estar siempre alegres, del mismo modo que hoy el Señor nos llama a nosotros a vivir siempre con alegría. Con un gozo fundado en la oración y en la fidelidad al Señor, que permita la acción del Espíritu en nuestras vidas. Dice san Pablo: “El que los ha llamado es fiel y cumplirá su promesa” (1 Tes 5, 24). La fe nos lleva a esperar el cumplimiento de la promesa del Señor y esa es la fuente de nuestra alegría.</p>
<p>En el santo evangelio de hoy, según san Juan, aparece Juan el Bautista. Algunos de los sacerdotes y levitas fueron a preguntarle quién era él, pues pensaban que podría ser el Mesías, pero con toda humildad confiesa que no lo es, ni tampoco es Elías, ni el Profeta, sino que es aquel que anuncia Isaías, es decir: “La voz que grita en el desierto: ¡Enderecen el camino del Señor!” (Jn 1, 23). Y en verdad él sólo es la voz, pues la Palabra es el Hijo de Dios venido al mundo. Fingir lo que no somos nunca nos dará verdadera alegría. No hay como el gozo del temor del Señor, reconociendo cuál es nuestra vocación y nuestro lugar en el mundo. La autenticidad nos da gozo interior.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p><strong><em>Te puede interesar: <a href="https://lachispadeyucatan.com/yucatan/oracion-pon-en-manos-del-senor-todas-tus-obras-y-tus-proyectos-se-cumpliran/">ORACIÓN pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán</a></em></strong></p>
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		<item>
		<title>Homilía XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario: “Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren”</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-xxviii-domingo-del-tiempo-ordinario-conviden-al-banquete-de-bodas-a-todos-los-que-encuentren/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Oct 2023 14:10:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[Arzobispo]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>HOMILÍA XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A Is 25, 6-10; Flp 4, 12-14. 19-20; Mt 22, 1-14. “Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren” (Mt 22, 9). &#160; In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Tu láakal tu’ux ku beeta’al janale’, tu láakal máako’ob ku bino’ob yéetel&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>HOMILÍA </strong><strong>XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO </strong><strong>Ciclo A </strong>Is 25, 6-10; Flp 4, 12-14. 19-20; Mt 22, 1-14.</p>
<p><strong>“Conviden al banquete de bodas </strong><strong>a todos los que encuentren” (Mt 22, 9).</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Tu láakal tu’ux ku beeta’al janale’, tu láakal máako’ob ku bino’ob yéetel ki’imak óolal u ti’al u máanso’ob jach’uts’ yéetel utial u máalo’ob u janalo’ob. Yuumtsile’ uch ka’achi ku tuklik, ma’ síijik Jesucristo wey yóok’ol kaabe’, junp’éel ki’iki’ janal tu ts’o’ok k’iino’ob. Ti’e Ma’alob Péektsil bejla’e’ Jesús ku ya’alik xan U Najil Yuumtsile’ bey tu’ux ku yúuchul kiiki janal, tu’ux k’a’abet bin yéetel jatsu’unook’.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas los saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor en este domingo vigésimo octavo del Tiempo Ordinario.</p>
<p>La primera lectura, el salmo y el evangelio de hoy nos hablan de banquetes. La lectura de Isaías habla de un banquete que el Señor mismo preparará para todos los pueblos, pero será para “aquel día”, se trata del día del Señor, que puede entenderse al final de los tiempos, cuando todos los sufrimientos de este mundo tendrán su fin. Es un banquete universal, no sólo para Israel, sino que todos somos invitados a participar en él, superando todo sufrimiento, incluso superando la barrera de la muerte. De hecho, dice el profeta: “Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo” (Is 25, 8).</p>
<p>Esta lectura con frecuencia la escuchamos en los funerales, para animar la esperanza de los dolientes. Ahora, en el domingo, día del Señor, recordando su santa Resurrección, la escuchamos todos, porque todos vivimos en la esperanza de participar en ese banquete. La invitación ya está hecha desde hoy.</p>
<p>A quien le gusten las fiestas largas, tenga en cuenta que este banquete es eterno. Dice el salmo 22 que hoy recitamos: “Habitaré en la casa del Señor toda la vida”. El anfitrión de este banquete es el mismo Señor al que le decimos en el salmo: “Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes”. Es bueno que escuchemos estas palabras y las proclamemos en momentos de calma, para que a la hora de las pruebas y de la muerte conservemos la esperanza.</p>
<p>La Eucaristía diaria, especialmente la dominical, es el banquete sacramental en el que los cristianos participamos en la esperanza de llegar a celebrar en el banquete eterno del cielo. Si comprendiéramos en verdad lo que es la Santa Eucaristía, nos esforzaríamos por asistir diariamente a ella. Los sacerdotes no celebramos la misa sólo para el Pueblo de Dios, sino para nosotros mismos, por eso un buen sacerdote procura celebrar la misa a diario, aún en su día libre o en sus vacaciones.</p>
<p>En el santo evangelio según san Mateo, Jesús se dirige a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo para contarles la parábola sobre el “Banquete de Bodas”. Es muy importante tener presente a quién le dirige Jesús esta parábola. Se trata de un rey que mandó a sus criados a invitar al banquete de bodas de su hijo. Los invitados se resistieron a aceptar, lo cual significa una gran descortesía; pero más aún, algunos se negaban insultando y hasta asesinando a los criados, lo cual significa ponerse en guerra contra el rey. Por eso el rey mandó a sus tropas para que arrasaran contra aquellos malvados.</p>
<p>Posteriormente manda a otros criados para que salgan a los caminos e inviten a todos cuantos se encuentren y pasen por ahí. Así se llenó la sala del banquete. Cuando el rey entró a la sala se encontró con uno que no traía el vestido de fiesta y se quedó callado cuando el rey le pregunta sobre su traje de fiesta. Nos puede parecer exagerado el castigo que se le dio a aquel hombre. Dijo el rey: “Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación” (Mt 22, 13). Pero todo se entiende en el contexto del significado de la parábola.</p>
<p>El Rey es el Padre celestial; los invitados que no aceptaron participar son los israelitas, pero particularmente las autoridades del pueblo; los nuevos invitados son los hombres y mujeres de todos los pueblos; el novio es el Hijo de Dios y la novia es el pueblo de Dios, es decir, nosotros. El castigo para el que no lleva el traje de fiesta es la condenación eterna, es decir, la no participación en el banquete celestial.</p>
<p>Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento aparece la figura de las bodas entre Dios y su pueblo, con la cual el Señor nos quiere expresar el gran amor que siente por nosotros. “Muchos son los llamados y pocos los escogidos”, porque para ser escogidos necesitamos llevar puesto el traje de bodas. Ese traje lo vamos tejiendo durante la vida con nuestras obras de fe, de esperanza y, sobre todo, de caridad. Existen muchas personas que, inculpablemente no han conocido a Dios, y por eso no comparten nuestra fe ni nuestra esperanza, pero si hacen caso a su conciencia, pueden tejer su vestido con obras de caridad, haciendo el vestido más precioso a los ojos de Dios.</p>
<p>Pasando a la segunda lectura, recordemos que ésta lleva su propia continuidad, y que su mensaje no concuerda necesariamente con el del santo evangelio. San Pablo, que se encuentra prisionero, no en una cárcel según el modelo actual, sino en una casa y con ciertas libertades para recibir visitas, ha recibido una fuerte ayuda económica que le enviaron los cristianos de Filipos, los filipenses.</p>
<p>En este pasaje, él agradece la ayuda recibida, pero también da testimonio de su libertad frente al dinero. Dice: “Yo sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez” (Flp 4, 12). Y es que su ministerio apostólico le ha hecho pasar por las peores y las mejores situaciones económicas, sin buscar el dinero de nadie. Ojalá todos aprendamos a relativizar el valor de la riqueza, a no desesperarnos ante la escasez y a no perder la cabeza ante la abundancia.</p>
<p>Los creyentes siempre han sostenido a sus ministros y esto sólo se puede hacer movidos por la fe, pues a todos los que han sido generosos con sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, misioneros y predicadores, les vienen bien estas palabras del Apóstol: “Sin embargo, han hecho bien ustedes en socorrerme, cuando me vi en dificultades. Mi Dios, por su parte, con su infinita riqueza, remediará con esplendidez todas las necesidades de ustedes, por medio de Cristo Jesús” (Flp 4, 14. 19).</p>
<p>A quienes han sufrido con fe en cualquier forma, enfermedad, pérdida de trabajo, pérdida de un ser querido o cualquier otro grave sufrimiento, les vienen muy bien estas palabras de Pablo, que pueden hacerlas suyas: “Todo lo puedo unido a aquel que me da fuerza” (Flp 4, 13).</p>
<p>Lo que se está viviendo en el Medio Oriente, en el pueblo de Israel y entre los Palestinos es un momento muy difícil de guerra, de enfrentamiento, de sufrimiento de inocentes, sobre todo de civiles; por eso es importante que ellos, si son creyentes, puedan tener esta fortaleza que viene de nuestra fe. Oremos por ellos para que pronto termine esa guerra, todas las dificultades, todos los enfrentamientos del mundo entero.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega </strong><br />
<strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
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		<title>Homilía XXVII Domingo del Tiempo Ordinario: “Arrendará el viñedo a otros viñadores”</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-xxvii-domingo-del-tiempo-ordinario-arrendara-el-vinedo-a-otros-vinadores/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Oct 2023 15:44:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[Arzobispo]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>HOMILÍA XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A Is 5, 1-7; Flp 4, 6-9; Mt 21, 33-43. “Arrendará el viñedo a otros viñadores” (Mt 21, 41). &#160; In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Le Ma’alob Péektsila’ ku ya’alike’ tiolal juntúul u yuumil viña yeetel yaan xan le máaxo’ob ku kaánantoj&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>HOMILÍA </strong><strong>XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO </strong><strong>Ciclo A </strong>Is 5, 1-7; Flp 4, 6-9; Mt 21, 33-43.</p>
<p><strong>“Arrendará el viñedo a otros viñadores” (Mt 21, 41).</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Le Ma’alob Péektsila’ ku ya’alike’ tiolal juntúul u yuumil viña yeetel yaan xan le máaxo’ob ku kaánantoj u viña: bey xan u láakalo’on yaan junpéel viña u ti’al kaanantik, u viña familia, u viña escuela beyxan u viña tu’ux k meéya’j, yeetel u láakalo’on k’a’abet kanantik u viña yóok’ol kaab. Yeetel u nojchi u Yuumile’ le viña Ki’ichkelem Yuumtsil.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor en este domingo vigésimo séptimo del Tiempo Ordinario.</p>
<p>Hace ocho años, en la fiesta de san Francisco de Asís, el Santo Padre, el Papa Francisco, le regaló a la Iglesia y al mundo la carta Encíclica Laudato’ Si, sobre el cuidado de la casa común. Le dio el nombre con las primeras palabras del Canto de las Creaturas, de san Francisco.</p>
<p>Ahora de nuevo, en la misma fecha del 4 de octubre, nos ha regalado un nuevo documento llamado Laudate Deum (alaben a Dios), sobre el mismo tema, porque el cuidado del medio ambiente casi no ha sido tenido en cuenta por los gobiernos del mundo, ni por el común de las industrias contaminantes, ni por la humanidad en general.</p>
<p>Como gran profeta, Su Santidad, ha lanzado esta nueva advertencia a todos los hombre y mujeres de buena voluntad, porque la situación es apremiante, y ahora, aunque todos pusiéramos manos a la obra, la herida de nuestro planeta tardará mucho en sanar. Como siempre, los más inmediatamente afectados son los pobres, pero también las futuras generaciones. Ojalá todos nos convirtamos a una ética del cuidado de nuestra casa común.</p>
<p>Por otra parte, mañana se cumplen tres años de la beatificación de Carlo Acutis, el joven italiano que falleció en el año 2006, de quien su cuerpo se mantiene incorrupto en Asís, donde él pidió ser sepultado por su gran devoción a Francisco de Asís. Este muchacho ha sido declarado patrono de las redes sociales, porque a través de ellas dejó un gran trabajo de investigación sobre los milagros Eucarísticos que han sucedido a lo largo de la historia de la Iglesia. Ojalá que este joven, que a los catorce años conquistó la vida eterna, siga hoy conquistando muchos más jóvenes en México, que encuentren, como él, en la Eucaristía su propia “autopista” para llegar al cielo.</p>
<p>Hoy el apóstol san Pablo, en su Carta a los Filipenses, nos invita a nosotros, como invitaba a los filipenses, a no inquietarnos por nada y a perseverar en la oración para tener la paz de Dios. Hoy en día en México hay muchos que, aun teniendo la paz de Dios, no gozan de la paz social a causa de la violencia e inseguridad que se viven en varios rincones de nuestra Patria. Sigamos trabajando por fortalecer el tejido social en nuestro Estado, pero también para alcanzar la paz dentro de todas y cada una de las familias. No dejemos de orar por la paz en nuestra nación y en el mundo entero.</p>
<p>También san Pablo nos invita a apreciar “todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca elogio” (Flp 4, 8). Hoy el mundo nos invita a apreciar la apariencia, más que la verdad; los derechos individuales, más que lo justo, lo puro y el bien común; el éxito, más que lo amable y honroso. Pidamos al Señor que nos ayude a ser críticos del pensamiento actual, para que así hagamos los mejores juicios y tomemos las mejores decisiones como ciudadanos del mundo y ciudadanos del Reino.</p>
<p>Como siempre, el mensaje de la primera lectura nos prepara y dispone a escuchar el santo evangelio. Se trata ahora de un precioso pasaje del profeta Isaías, en el que en se expresa el gran amor de un agricultor por su viña, es decir, su sembradío de uvas. Aquí en Yucatán desconocemos lo que implica el sembrado de una viña, pero tenemos muchos campesinos que saben muy bien lo que implican los sembrados en sus milpas.</p>
<p>Como dice el Pbro. Manuel Ceballos, comentando el pasaje de Isaías en nuestro misal diocesano mensual: “Es un canto de amor porque la ‘viña’ en el antiguo Oriente es símbolo de una mujer amada, en este caso, en referencia a Israel. Pero lentamente se transforma en la lamentación de un campesino desilusionado y traicionado”.</p>
<p>Creo que los agricultores de Yucatán podrán entender muy bien lo que se expresa en este texto en cuanto al amor a lo que se siembra, y el dolor por no cosechar lo esperado. Por supuesto que el profeta aplica esta alegoría a Dios como Viñador y al pueblo de Israel como la viña, que no le ha dado a su Viñador lo frutos esperados de justicia y rectitud, mientras que finalmente sólo obtiene quejas de los oprimidos.</p>
<p>¿Qué nos diría el Señor a ti y a mí?, ¿qué le diría a nuestra Iglesia?, ¿qué le diría a la humanidad entera? Quizá algo semejante a lo que le decía a Israel en este pasaje: “¿Qué más pude hacer por mi viña, que yo no lo hiciera? ¿Por qué cuando yo esperaba que diera uvas buenas, las dio agrias?” (Is 5, 4). Algunos creen que el cristianismo es sólo un cúmulo de reglas y prohibiciones, pero vivir el Evangelio es mucho más que eso, vivir el Evangelio es dar frutos, muchos frutos grandes y sabrosos, que le agraden a nuestro Viñador y que le sean útiles a nuestros hermanos.</p>
<p>En el santo evangelio de hoy, según san Mateo, Jesús cuenta una parábola semejante a la de Isaías, porque se trata de una viña, pero diversa, porque Jesús dirige esta parábola a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. Además, la parábola se centra en los viñadores contratados para cuidar de la viña por el dueño del viñedo, con el compromiso de entregar los frutos a su tiempo. Vemos cómo en esta parábola, los viñadores van maltratando y a veces hasta asesinando a los criados que el dueño de la viña enviaba para recoger los frutos. Finalmente, cuando el dueño del viñedo envía a su propio hijo con la intención de que a él sí le hagan caso y entreguen los frutos, también se echan sobre él y lo asesinan.</p>
<p>La conclusión de esta parábola la dan los mismos sumos sacerdotes y ancianos cuando Jesús les pregunta lo que hará el dueño de la viña con esos viñadores homicidas. “Ellos le respondieron: Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo” (Mt 21, 41). Es fácil entender que cuando se habla de los viñadores contratados, Jesús se refería a las autoridades del pueblo de Israel, y que los criados de la parábola eran los profetas que el Señor les estuvo enviando a lo largo de cientos de años, muchos de ellos maltratados y hasta asesinados; y más fácil aún es entender que el dueño de la viña es el Padre celestial, y que el hijo enviado es Jesús.</p>
<p>Sería equivocado pensar que se trata solamente de la historia de los viñadores del Antiguo Testamento. Debemos asumir que los nuevos viñadores somos los miembros de la Iglesia, quien tiene la tarea y responsabilidad de anunciar el Reino de Dios y servirlo en su crecimiento en este mundo. También sería un error reducir esta aplicación pensando únicamente en el Papa, los obispos y los sacerdotes como los nuevos viñadores; debemos más bien asumir que cada bautizado es un viñador, que cada uno debe trabajar en su propia parcela para darle al Señor frutos abundantes y sabrosos, y a la vez ayudarnos unos a otros a construir el Reino de los cielos.</p>
<p>Igualmente, tenemos todos diferentes responsabilidades dentro de la gran viña que es la Iglesia y que es el mundo: Los padres de familia tienen su viñedo en su propio hogar con sus hijos; los superiores de una casa religiosa son los principales viñadores de esa parte del viñedo; los responsables de un grupo o movimiento laical son igualmente los viñadores de esa comunidad de fieles; y cada uno donde estudia o trabaja; si alguien tiene responsabilidades políticas (lugar crucial de la viña) ahí tiene el pedazo de la viña que le toca trabajar; así como también en cualquier grupo al que se pertenece, si es un grupo para buenas acciones, sea simplemente para el esparcimiento o el deporte.</p>
<p>Todos tenemos nuestro lugar y mucho qué hacer en la viña del Señor. Otro tanto hemos de decir de cada uno de los que nos gobiernan, pues, sean creyentes o no, todos deberán rendir cuentas al Dueño de la viña, es decir, su Iglesia y la humanidad entera. Todos somos viñadores de esta casa común que es nuestro mundo, ¿qué cuentas le vamos a rendir al Dueño de la viña?</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
<p><strong><em>Te puede interesar: <a href="https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-xxiv-domingo-del-tiempo-ordinario-no-solo-hasta-siete-sino-hasta-setenta-veces-siete/">Homilía XXIV Domingo del Tiempo Ordinario: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”</a></em></strong></p>
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		<title>Homilía Arzobispo de Yucatán – XXVI Domingo del Tiempo Ordinario  “Ni siquiera después de haber visto,  se han arrepentido ni han creído”</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/yucatan/homilia-arzobispo-de-yucatan-xxvi-domingo-del-tiempo-ordinario-ni-siquiera-despues-de-haber-visto-se-han-arrepentido-ni-han-creido/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Carolina]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Oct 2023 15:47:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Yucatán]]></category>
		<category><![CDATA[Arzobispo]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>HOMILÍA XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A EZ 18, 25-28; Flp 2, 1-11; Mt 21, 28-32. “Ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído” (Mt 21, 32). In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Le máax ma’ u yu’ubik u áalmat’aan Yuumtsile’, ma’atech u yu’ubik t’aan.&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>HOMILÍA</strong></p>
<p><strong>XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO</strong></p>
<p><strong>Ciclo A </strong>EZ 18, 25-28; Flp 2, 1-11; Mt 21, 28-32.</p>
<p><strong>“Ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído” (Mt 21, 32).</strong></p>
<p>In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. Le máax ma’ u yu’ubik u áalmat’aan Yuumtsile’, ma’atech u yu’ubik t’aan. Chen ba’ale’ láayli’e je’e u páajtal u ch’i’ik ma’alob bej, beyo’ ku yu’ubik u áalmat’aan Yuumtsile’. Tu jajile’ jach ma’alob u’uyik u t’aan Yuumtsil Chen ba’ale’ Leti’e ma’atech u k”aatik mix báa waa má u ka’a máak, ku páajtik ti’ to’on ka’a k beet u áalmat’aan yeetel ki’imakóolal.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor Jesús.</p>
<p>El texto de la Carta de san Pablo a los Filipenses que hoy escuchamos en la segunda lectura, parece que es un himno antiguo que ya recitaban o cantaban los primeros cristianos, así como aún hoy es cantado. El Apóstol está exhortando a los filipenses a ser humildes, y el máximo ejemplo de humildad de todos los tiempos, es el de Cristo Jesús. Después viene el ejemplo de la santísima Virgen María, el de san Francisco de Asís, y el de todos los santos. Todos ellos copiaron los sentimientos y actitudes de Cristo, el cual se abajó de su condición divina a la condición humana. Aún habiendo nacido en el más espléndido palacio o en la más abundante riqueza y poder, bajar de la divinidad a la humanidad es un acto de humildad incomparable e inalcanzable.</p>
<p>¡Ah! Pero el Hijo de Dios vino a una familia humilde, y quiso vivir en una condición todavía más humilde, naciendo en un establo en Belén. Todo lo hizo Jesús por obediencia al Padre. En su condición de Hijo del Padre, “engendrado, no creado, nacido del Padre antes de todos los siglos,” siendo como es “Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero”, en su naturaleza de Hijo está la obediencia, como debe de estar esa virtud en cada ser humano.</p>
<p>Todos los hombres tenemos la capacidad de ser obedientes, pero al ganarnos la soberbia, nos falta la humildad para obedecer.</p>
<p>Dios nos hizo libres, pero la soberbia nos lleva a hacer mal uso de nuestra libertad. Entonces, todo pecado es un acto de soberbia y desobediencia, un mal uso de la libertad, desde el pecado original hasta los pecados propios de cada uno de nosotros.</p>
<p>La obediencia de Jesús lo llevó a aceptar la muerte y una muerte de cruz, muerte por demás dolorosa, pero al mismo tiempo vergonzosa. Ya era bastante dolor un poco de frío en la noche de Belén, o una pequeña molestia por las pajas, pero él quiso llevar toda una vida de obediencia y llegar hasta la cruz. Dice el Apóstol: “Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre” (Flp 2, 9).</p>
<p>Lo que el Hijo de Dios tenía por su naturaleza divina, lo conquistó tomando nuestra naturaleza humana, para mostrarnos que sí se puede: Nosotros también podemos obedecer a Dios nuestro Padre, hasta las últimas consecuencias, como lo han hecho los mártires y todos los santos.</p>
<p>En el santo evangelio, según san Mateo, Jesús presenta una parábola sobre dos hijos que reciben un mandato de su padre de ir a trabajar en su viña. El primero le respondió a su papá: “Ya voy”, pero no fue; mientras que el segundo le contestó: “No quiero ir”, pero se arrepintió y fue.</p>
<p>Entonces Jesús le preguntó a los Sumos Sacerdotes y a los ancianos del pueblo cuál de los dos hijos había hecho la voluntad de su padre, y le respondieron que el segundo; y así, sin darse cuenta se “echaron la soga al cuello”; porque Jesús quería exaltar a los publicanos y a las prostitutas quienes, arrepentidos ante la predicación de Juan el Bautista y ante su propia predicación, habían cambiado de vida; mientras que los jefes del pueblo, creyéndose perfectos, no aceptaron con humildad obedecer el llamado a la conversión.</p>
<p>En el mismo sentido dice el profeta Ezequiel en la primera lectura de hoy: “Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida” (Ez 18, 27). Igualmente, en el Salmo 24, que hoy proclamamos, nos dice el salmista: “Porque el Señor es recto y bondadoso indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes”. De nuevo la humildad y la obediencia disponen para la verdadera y total conversión.</p>
<p>La humildad y la obediencia son dos parámetros fundamentales a tomar en cuenta en nuestro examen cotidiano de conciencia. Y la humildad de Cristo no es un recuerdo hermoso de algo que Él hizo, porque Él a diario tiene la humildad de esconderse en un pedazo de pan en la Eucaristía, para decirnos “tomen y coman”,</p>
<p>La humildad y la obediencia son dos parámetros fundamentales a tomar en cuenta en nuestro examen cotidiano de conciencia. La humildad de Cristo no es un recuerdo hermoso de algo que él hizo, porque Cristo a diario tiene la humildad de esconderse en un pedazo de pan en la Eucaristía, para decirnos “tomen y coman”, así como también para ocultarse en la persona de un pobre, de un enfermo, de un preso o de un migrante, pues él dijo que se identifica con cada uno de ellos: “Lo que hagan con uno de éstos mis hermanos, conmigo lo hicieron” (Mt 25, 31-46).</p>
<p>Un diálogo auténtico requiere siempre un mínimo de humildad para aceptarnos unos a otros. Un diálogo en la Iglesia es un ejercicio de sinodalidad. El “Diálogo por la Paz y la Seguridad en México” fue realizado entre personas muy diversas en su forma de pensar, de vivir y de creer. Aunque fue convocado por los Obispos de México, en el diálogo participaron creyentes y no creyentes, lo mismo que cristianos de otras iglesias y judíos. Hubo algunos ponentes muy conocedores de la realidad en nuestra Patria, pero también hubo víctimas y familiares de víctimas que participaron desde sus dolorosas experiencias. Juntos todos pudieron llegar a un “Acuerdo Ciudadano por la Paz en México”.</p>
<p>Recordemos que el trabajo por la paz nos corresponde también a los yucatecos, no sólo por la violencia que se vive dentro de muchas familias, sino porque somos un solo pueblo, y México necesita nuestra solidaridad. Además, la violencia e inseguridad está empujando a muchos hermanos nuestros a desplazarse a Mérida y a otros municipios del Estado. Nuestro crecimiento poblacional es todo un reto para asegurar que la paz se sostenga entre nosotros.</p>
<p>Les invito a sumarnos todos a este acuerdo, el cual supone los siguientes compromisos:</p>
<ol>
<li>Construir la Red Nacional de Paz.</li>
<li>Participar del liderazgo y compromiso inclusivo.</li>
<li>Propiciar la articulación interinstitucional, creando mecanismos de diálogo y colaboración.</li>
<li>Impulsar la implementación de la Agenda Nacional de Paz en los diferentes sectores de la sociedad.</li>
<li>Presentar la Agenda Nacional de Paz a todos los candidatos y candidatas a un puesto de elección, sea municipal, estatal o federal.</li>
<li>Construir espacios digitales que nos permitan encontrarnos, vincularnos, compartir experiencias y sumar esfuerzos.</li>
</ol>
<p>Cfr. <a href="https://cem.org.mx/acuerdo-ciudadano-por-la-paz-en-mexico/">https://cem.org.mx/acuerdo-ciudadano-por-la-paz-en-mexico/</a></p>
<p>Cristo nos dijo: “La paz les dejo, mi paz les doy” (Jn 14, 27). Que esta paz interior que nos viene de nuestra unión a Cristo nos impulse a comprometernos en la construcción de la paz. María, Reina de la paz, intercede por nosotros.</p>
<p>Que tengan todos una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p>+ <strong>Gustavo Rodríguez Vega</strong></p>
<p><strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>Homilía XXIV Domingo del Tiempo Ordinario: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”</title>
		<link>https://lachispadeyucatan.com/estilo-y-vida/homilia-xxiv-domingo-del-tiempo-ordinario-no-solo-hasta-siete-sino-hasta-setenta-veces-siete/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 24 Sep 2023 18:05:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[Arzobispo]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>HOMILÍA XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A Sir 27, 33 – 28, 9; Rom 14, 7-9; Mt 18, 21-35. “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete” (Mt 18, 22). In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. U t’aan Yuumtsile’ ku t’aaniko’on u ti’al k sa’asik u si’ipil máax&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>HOMILÍA </strong><strong>XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO </strong><strong>Ciclo A </strong>Sir 27, 33 – 28, 9; Rom 14, 7-9; Mt 18, 21-35.</p>
<p><strong>“No sólo hasta siete, sino hasta </strong><strong>setenta veces siete” (Mt 18, 22).</strong></p>
<p>In láake’ex ka t’aane’ex ich maaya kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. U t’aan Yuumtsile’ ku t’aaniko’on u ti’al k sa’asik u si’ipil máax ku beetiko’on k’aas. Wa kin p’aatal in wileé le baaxtubeten le k’eebanó, ku p’aatal je’ek’aat le yaajk’eban. U jach ma’alobi’ k’a’abet paktik u cruz Cristo beyo je’el u paajtal sa’asik si’ipil yéetel tu láakal puktsi’ik’al. Yeetel xan u ti’al u sa’asik si’ipil Yuumtsile’ yaan sa’asik u si’ipil máax ku beetik to’on k’aas.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor, en este domingo vigésimo cuarto del Tiempo Ordinario.</p>
<p>Como cada tercer domingo de mes, los católicos de México nos unimos en una oración por la paz, que tanto necesita nuestra Patria. En esta ocasión oramos por el buen resultado del “Diálogo Nacional por la Paz”. Este diálogo tendrá lugar en la ciudad de Puebla del 21 al 23 de este mes. Oremos para que esta iniciativa contribuya a conseguir la paz tan anhelada. En Yucatán tenemos que ‘curarnos en salud’ para no perder la paz social en la que vivimos, y al mismo tiempo trabajar y orar para que se acabe la violencia al interior de las familias.</p>
<p>La primera lectura de hoy domingo, tomada del libro del Sirácide o Eclesiástico, nos propone que antes de pedir perdón al Señor por nuestras faltas, nosotros perdonemos a quien nos ha ofendido. Dice el pasaje: “Perdona la ofensa a tu prójimo, y así, cuando pidas perdón, se te perdonarán tus pecados” (Sir 28, 2). Eso es lo mismo que Jesús nos enseñó a decir en la oración del Padre Nuestro, haciendo un compromiso ante el Padre, de estar perdonando a quien nos ofende. En ella decimos: “Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Realmente es una oración de mucho compromiso, que no hemos de recitar a la ligera.</p>
<p>La enfermedad es, entre otras cosas, la oportunidad para arrepentirnos de nuestros pecados y sanar los males espirituales. Dice el texto de este pasaje: “Si un hombre le guarda rencor a otro, ¿le puede acaso pedir la salud al Señor?” (Sir 28, 3). Un enfermo tiene la oportunidad de reflexionar y de abandonar el rencor que esté cargando, para presentar una oración pura. Claro que, si tiene la oportunidad de confesarse y de recibir la santa Unción de los Enfermos, pues qué mejor. Pero no hay que esperar a la llegada del sacerdote para hasta entonces arrepentirse y perdonar las ofensas recibidas.</p>
<p>Con el salmo 102, hoy todos confesamos y proclamamos: “El Señor es compasivo y misericordioso”. Nadie crea que con sus pecados puede opacar la misericordia infinita de Dios. Basta arrepentirnos sinceramente, confiar en su misericordia y perdonar a quien nos haya ofendido. Decimos también en el salmo: “El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura”.</p>
<p>Todos los que se han aliviado de su enfermedad, aunque no se vea un milagro de por medio, siempre han sido curados por Dios, que está detrás de cada medicamento, de cada doctor y de cada cuidado de enfermería. Cuando alguien fallece, es porque el Señor ha querido llamarlo a su presencia.</p>
<p>También el pasaje del evangelio de hoy, según san Mateo, nos habla de la necesidad de que perdonemos, para ser perdonados. Pedro le pregunta a Jesús si tienen que perdonar hasta siete veces; y con esto no es que esté pensando en ir contando literalmente hasta siete. Se trata del significado simbólico del número “siete” que es plenitud y perfección en el lenguaje judío. Pero con su respuesta Jesús no sólo le confirma esa manera de perdonar, sino que le presenta algo todavía más exigente. Le responde Jesús: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete” (Mt 18, 22).</p>
<p>Luego Jesús cuenta una parábola que trataba de un rey que llamó a cuentas a sus deudores, y uno que le debía mucho y que estaba a punto de ser castigado, se postra ante el rey pidiéndole que le tenga paciencia y que le pagará todo. El rey se compadeció, no lo castigó, y además le perdonó toda aquella deuda. Pero en cuanto aquel hombre salió de la presencia del monarca, se topó con un compañero que le debía una pequeña cantidad, y cuando el deudor le pidió que tuviera paciencia con él, éste no la tuvo, sino que fue y lo metió en la cárcel. Por eso, cuando el rey se entera de lo que había hecho el hombre a quién le había perdonado su enorme deuda, se encolerizó aplicándole un gran castigo.</p>
<p>Esta parábola que Jesús cuenta, nos da una idea de la gran desproporción que existe entre la gran misericordia de Dios y los grandes rencores que algunas personas acumulan y conservan durante toda su vida. Quien conserva rencores, de alguna forma u otra se daña a sí mismo y daña a todos los que le rodean. Las terribles matanzas que suceden muy frecuentemente en distintos lugares de México, suelen tener de fondo una intención de venganza totalmente injustificada ante Dios, y totalmente desproporcionada, porque en muchas ocasiones se asesina a personas del todo inocentes, tanto como a pobres comerciantes que no tienen con qué pagar una cuota.</p>
<p>Perdonar es una necesidad personal para conservar la paz y la salud. Contemplando la cruz con seriedad y detenimiento, deberían desaparecer todos los resentimientos.</p>
<p>En mis años de sacerdocio, me tocaron un par de personas que en distinto tiempo se acercaron a la confesión y me describieron en detalle el mal que alguna otra persona les había hecho, y por lo cual estaban resentidos, pero lo hicieron con mucha insistencia, como para que yo les justificara su rencor o su negativa de perdonar a quien les hubiera ofendido.</p>
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<p>Nadie nos puede justificar el rencor y la negativa del perdón, ni Dios mismo lo hace. Recuerdo que, a una persona, yo le aconsejaba que pidiera a Dios por aquel que le había ofendido, usando las mismas palabras de Cristo en la cruz: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”, y aquella persona me rebatió diciéndome: “No, Padre, pero si esta persona sí sabe lo que hacía”.</p>
<p>Les repito que ni Dios puede perdonar a quien no ha perdonado, porque quien no perdona, no tiene verdadero arrepentimiento. Otra cosa es que no olvidemos el mal que nos han hecho porque nos somos desmemoriados. Lo importante es que cada vez que lo recordemos nos haga menos daño, y que siempre sea la ocasión de pedir perdón para esa persona diciendo: “Perdónala, Señor, porque no supo lo que hizo”. Si continuamos rascando la herida del resentimiento nos haremos daño alimentando el rencor. Veamos mejor a Dios, y desde Dios, todas las faltas se pueden cubrir.</p>
<p>Perdonar es cuestión de amor auténtico. No se trata de tener sentimientos de afecto hacia quien nos haya ofendido, sino la convicción desde nuestra fe, de que aquel también es hijo de Dios, y de que amo a esa persona abandonando mis deseos de venganza, rezando por sus necesidades y venciéndome para tratarla con educación y respeto las veces que debamos encontrarnos.</p>
<p>Por eso la aclamación antes del evangelio de hoy nos ha recordado un versículo del evangelio según san Juan, en el que Jesús nos dice: “Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado” (Jn 13, 34). Entonces, no es como tú y yo sabemos amar, o como creemos amar, sino como Jesús nos ha amado: ese es el modelo a seguir.</p>
<p>Que tengan una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega </strong><strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
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		<title>Homilía XXI Domingo del Tiempo Ordinario: “Tú eres Pedro. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[magaly]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Aug 2023 16:43:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Estilo y Vida]]></category>
		<category><![CDATA[Arzobispo]]></category>
		<category><![CDATA[Homilía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>HOMILÍA XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A Is 22, 19-23; Rom 11, 33-36; Mt 16, 13-20. “Tú eres Pedro… Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos” (Mt 16, 19). In láak’e’ex ich Maaya, kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. U T’aan Yuumtsil te Domingoa’ ku bisiko’on ka k-núuk jun p’éel k’áat chi’&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>HOMILÍA XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A Is 22, 19-23; Rom 11, 33-36; Mt 16, 13-20.</p>
<p>“Tú eres Pedro… Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos” (Mt 16, 19).</p>
<p>In láak’e’ex ich Maaya, kin tsikike’ex yéetel ki’imak óolal. U T’aan Yuumtsil te Domingoa’ ku bisiko’on ka k-núuk jun p’éel k’áat chi’ ku beetik Jesús ti’ u aj kanbalo’ob: ti’ teeche’ máax Jesús? Kexi’e ka yalak ti’ tuláakal to’one’ u ojéelil Pedro k ti’al k’aajóoltik Jesús, je’el bix Leti’ u k’aajóolo’on.</p>
<p>Muy queridos hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Señor en este domingo vigésimo primero del Tiempo Ordinario.</p>
<p>Toda autoridad viene de Dios, así lo afirma san Pablo en su Carta a los Romanos diciendo: “Que todos se sometan a las autoridades constituidas, porque no hay autoridad que no provenga de Dios” (Rom 31, 1). Claro que san Pablo y todos los Apóstoles aprendieron esta enseñanza del mismo Cristo, que le dijo a Pilatos: “No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no se te hubiera dado de lo alto” (Jn 19, 11). En realidad, Jesús y todos nosotros, al obedecer a las autoridades, obedecemos a la autoridad del Padre. Qué distinto es obedecer por la fuerza, a obedecer por convicción desde la fe.</p>
<p>Mientras la autoridad no nos mande algo contrario a nuestra fe, a los mandamientos o a nuestros valores humanos y cristianos, siempre hemos de someternos a sus disposiciones. Cuando las autoridades judías les prohibían a los Apóstoles predicar en nombre de Cristo, ellos respondieron con valor: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch 5, 29; cfr. Hch 4, 19-20).</p>
<p>San Óscar Arnulfo Romero, que fue arzobispo de San Salvador, se dirigió a los soldados en su última predicación, que se transmitía por radio todos los domingos, recordándoles este principio de que sobre la autoridad de sus superiores está la autoridad de Dios. Les dijo: “En nombre de Dios les pido, les ruego, les ordeno: no maten a sus hermanos”. Como consecuencia de esta homilía, al día siguiente fue asesinado mientras celebraba la Eucaristía en la capilla del hospitalito donde vivía.</p>
<p>En la situación actual sobre el conflicto de los libros de texto, los padres de familia y los ciudadanos en general no tienen que aceptar la distribución y uso en la educación de los niños de esos textos, porque se juega un valor superior que es el derecho-deber de los padres de familia de juzgar si la educación que se ofrece a sus hijos está acorde con sus valores humanos y cristianos, al igual que si los textos ofrecen los contenidos científicamente objetivos y convenientes, al margen de cualquier ideología. Cuando estén seguros de todo esto, entonces los textos serán aprobados y distribuidos. El papel de las autoridades educativas es subsidiario a la tarea de los padres de familia. Los Obispos de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), hemos enviado un nuevo mensaje con relación a los libros de texto cuyo título es: “Educar es tarea de todos y es un acto de amor, verdad y esperanza”.</p>
<p>Ante esta situación como en todas las áreas y asuntos de gobierno, oremos por nuestras autoridades, pues es nuestro deber de cristianos. Oremos como nos enseñaban los Apóstoles y san Pablo desde el origen de la Iglesia diciendo: “Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida pacífica y serena, del todo religiosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador” (1Tim. 2, 1-3).</p>
<p>La primera lectura de este domingo, tomada del libro del profeta Isaías, nos narra la declaración de Dios, al querer destituir a Sebná como mayordomo del palacio del rey, y colocar en su lugar a Eleacín. En Israel había conciencia clara de que todos los gobernantes del pueblo eran elegidos por Dios y que eran constituidos como representantes de Él para el pueblo. Dios anuncia que Eleacín será como un padre para los habitantes de Jerusalén. Tal vez a nadie le gustaría escuchar a uno de nuestros gobernantes llamando “hijos” a los habitantes de su país, estado o ciudad, pero si un gobernante nos ve en su mente y en su corazón como hijos suyos, imagínense lo que sería capaz de realizar en favor nuestro.</p>
<p>Las palabras con las que anuncia Dios el poder que le dará a Eleacín fueron proféticas sobre el poder que Jesús otorgaría a Pedro. Dice el Señor en esta profecía: “Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro. Lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá” (Is 22, 22). Si Dios está detrás de la autoridad de los gobernantes civiles, ¿cómo no lo va a estar detrás de las autoridades religiosas?</p>
<p>Pidamos al Señor sabiduría para poder discernir en medio de toda circunstancia, y que así podamos conservar el respeto a la investidura de quienes nos gobiernan, sin endiosar a nadie ni dejar de ver la autoridad venida de Dios sobre ellos.</p>
<p>En el santo evangelio de hoy, según san Mateo, Jesús interroga a sus discípulos de lo que la gente dice sobre él. Ellos fueron de misión y pudieron escuchar todas las opiniones que se vertían sobre Jesús. Eso les sirvió para contestarle a Jesús que unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías y otros que era alguno de los profetas. Entonces viene la pregunta crucial dirigida a ellos, quienes han venido conviviendo con él, que lo han escuchado predicar, que lo han visto curar a los enfermos, multiplicar los panes, caminar sobre las aguas, calmar los vientos, a ver qué es lo que van a responder.</p>
<p>El liderazgo de Simón ya se impone favorablemente sobre sus compañeros, y él se adelanta a contestar diciéndole: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 16). Pero la respuesta de Jesús es estremecedora, porque declara que lo que Simón ha dicho no viene de la enseñanza de ningún hombre, sino de la revelación del Padre; y ahí le cambia el nombre a Simón para darle una nueva misión: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16, 18).</p>
<p>Y aquí estamos en nuestra Iglesia, la Iglesia que Cristo fundó. Muchos han querido y quieren acabar con ella, pero no han podido, ni podrán, tal como Cristo lo anuncio. Nosotros con nuestros pecados, no la hemos acabado, porque el poder y la misericordia de Cristo son más grandes que nuestras ofensas. Muchos grupos se han separado de la Iglesia a lo largo de la historia, y nosotros a todos ellos los seguimos llamando “hermanos”, si ellos siguen adheridos a Cristo. Por nuestra parte, sabemos que el sucesor de Pedro está en medio de nosotros; es el Papa Francisco.</p>
<p>Toda la autoridad que Jesús le dejó a Pedro fue en favor de la Iglesia y de la humanidad, no para que se acabara con la persona de Simón, sino para que continuara en sus sucesores. Jesús le dijo a Pedro en aquel momento, y se lo continúa diciendo en la actualidad: “Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo” (Mt 16, 19). Sólo que, como Jesús ya murió y resucitó, también ya nos envió al Espíritu Santo, entonces las palabras no son “yo te daré”, sino “yo te doy”. Así es como se lo dice al Papa Francisco, quien hoy conduce la Iglesia.</p>
<p>Claro que después, en otro momento, Jesús también da a los otros discípulos el poder de atar y desatar, cuando les dice en el capítulo 18, versículo 18 de san Mateo: “Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo”. Tanto el poder de Pedro, como el de los demás Apóstoles, Jesús lo dio en favor de todos sus discípulos, lo mismo que el poder que el Señor otorga hoy a nuestro Papa Francisco y a todos los ministros de la Iglesia; éste es para servir a todos nuestros hermanos.</p>
<p>Quien abuse de su poder, sea el civil, sea el religioso o de cualquier tipo, tendrá un gran castigo de parte de Señor. Porque hay quien, con un pequeño cargo de autoridad, se pervierte y se aprovecha de sus subalternos en cualquier campo: físico, psicológico, familiar, social, académico, deportivo, cultural, religioso o político. Intercedamos pues, por nuestras autoridades ante el Señor.</p>
<p>Que tengan una feliz semana. ¡Sea alabado Jesucristo!</p>
<p><strong>+ Gustavo Rodríguez Vega</strong><br />
<strong>Arzobispo de Yucatán</strong></p>
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