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Mérida: liderazgo y corazón.

Mérida: liderazgo y corazón.

Alejandro López Munguía
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Ha quedado claro que Cecilia Patrón Laviada tiene en sus manos el cariño de la gente, su reconocimiento y su respaldo.

En los hechos Mérida está bien gobernada bajo una visión estadista, responsable y humanista.

 

La Alcaldesa es la líder de la oposición más importante de Yucatán, destacada a nivel nacional por su carisma y su gran convocatoria.

 

 

Más allá de las agradables cifras —200 kilómetros de calles repavimentadas, 80 mil luminarias LED instaladas, 350 millones de pesos invertidos en obras sociales sin aumentar impuestos, decenas de parques remodelados, y más — el segundo informe de Cecilia Patrón Laviada fue un ejercicio de construcción de liderazgo. Cada vez que repitió “haciendo más con menos” y “sin aumentar impuestos”, envió un mensaje a la militancia que en esencia fue: yo sé administrar, yo soy eficiente, yo no soy el desorden que se ve en otros niveles de gobierno. Esas frases, repetidas como un mantra, fueron dardos velados hacia el gobierno estatal, que ha enfrentado cuestionamientos por su manejo presupuestal.

 

La historia de Tadeo, el niño que la tomó de la mano durante las inundaciones del mes de mayo; y la de Fred, el repartidor de moto que usaba un casco diminuto, fueron el anzuelo emocional del discurso. Cecilia Patrón no solo contó anécdotas; se presentó como la alcaldesa que está en el territorio, a diario recorriendo las calles, que toca puertas, que escucha, que dialoga, que resuelve problemas. Esa narrativa de cercanía contrasta con la imagen de una élite panista que, según Renán Barrera, reparte candidaturas desde una mesa cerrada. Definitivamente Cecilia Patrón se coloca como la antítesis de esa élite, aunque ella no lo diga explícitamente.

 

El guiño más fuerte hacia la militancia fue el anuncio de un segundo Centro Municipal de Autismo, en la colonia Madero. No es una obra menor, su peso simbólico es enorme: la Alcaldesa está diciendo que su gobierno cuida a los que nadie cuida, que atiende las causas sensibles, que pone el corazón en las grandes obras municipales. En un partido fracturado, donde el ex alcalde habla de traiciones y el ex gobernador de listas, ella habla de autismo y de mujeres trabajadoras, emprendedoras, universitarias. Es una estrategia de despolitización que, paradójicamente, es la más política de todas: se coloca por encima de la disputa, como la única que realmente gobierna y lo hace bien, lo hace dando buenos y abundantes resultados.

 

La guerra Renán-Vila no es una amenaza para Cecilia Patrón, sino una oportunidad. Mientras ellos se desgastan en disputas políticas, ella se presenta como la figura estable, la que no genera conflictos, la que une al panismo, la que atrae el voto del ciudadano libre, la que puede ganar en el 2027, sin lastres del pasado. Pero esa estrategia tiene un costo: si la fractura no se cierra, los operadores de Renán y los cuadros relegados pueden boicotear su campaña en el territorio. Ella lo sabe, por eso su discurso incluyó un llamado a la unidad sin mencionar a los protagonistas de la pelea.

 

El informe de Cecilia Patrón fue un éxito en términos de puesta en escena. Pero dejó una pregunta abierta: ¿puede el PAN de Yucatán llegar a 2027 sin resolver su guerra interna? Ella demostró que tiene el respaldo del CEN, que cuenta con una base de apoyo sólida en Mérida y que su mensaje de “orden y corazón” conecta con una ciudadanía cansada del ruido de la grilla política. Pero la sombra de Renán y Vila es alargada. Renán tiene operadores en todo el estado, y Vila tiene la estructura económica y política que le dio el control del partido durante años.

 

Cecilia no puede gobernar Mérida si el PAN se desangra en otras partes del estado. Su reelección en 2027 es vital para que el PAN gane la gubernatura en el 2030. El triunfo depende de que la maquinaria panista funcione en los 106 municipios lo más unido posible. Si la guerra entre Renán y Vila deja profundas heridas abiertas, los votantes pueden castigar al partido en las urnas, y todo estaría en riesgo. Es urgente instalar una mesa de diálogo y consensar lo más necesario.

 

Por lo pronto, el informe de Cecilia fue también un mensaje a los dos bandos: si ustedes no se ponen de acuerdo, yo seguiré adelante sin ustedes. Esa es la apuesta más riesgosa, porque el PAN yucateco necesita de la unidad. Hay que precisar: que el PAN no es una franquicia que se pueda operar desde una oficina como lo son otros partidos.

 

La foto de Dzityá muestra a Cecilia Patrón rodeada de aplausos, con Jorge Romero a su lado y los exalcaldes como testigos. La foto que no se tomó es la de Renán y Vila, ambos ausentes, y la de los periodistas preguntando por una traición que aún no tiene respuesta. La pregunta ya no es si Cecilia Patrón puede ganar en 2027. La pregunta es si el PAN de Yucatán podrá llegar a esa elección sin que su guerra interna se convierta en un boicot que ella no pueda controlar. La herida no cerró con Huacho. Apenas cambió de nombre.

 

Hoy en día existe la percepción de que el PAN solo tiene posibilidades de ganar la alcaldía de Mérida en el 2027 con Cecilia Patrón Laviada, y la gubernatura en el 2030 con ella como candidata. Acción Nacional tiene ventaja ojalá no la pierda por guerras intestinas.

 

 


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